“¿HABRÁ SALIDO PATO O GALLARETA?”

El 31 de julio hemos celebrado el 150º aniversario de la fundación de Saladillo. De todos modos es mucho más preciso decir que estamos en el año del 150º aniversario. Es que el hecho de la fundación fue el producto de distintos sucesos que culminaron con la erección del pueblo del Saladillo.

Entre esos sucesos, el del 31 de julio de 1863 fue un mero acto administrativo en el que se firmó el Decreto de fundación. Pero por aquí pasó poco y nada. Podemos imaginar un día de vientos fuertes, tal vez gris y por qué no lluvioso. Sólo campo y abundantes pastizales de paja brava. El canto de un tero y no mucho más.

Sin embargo, el viernes 4 de setiembre de aquel año, reviste para nosotros un carácter fundacional mucho más concreto. Aquel día, el agrimensor Enrique Nelson y sus colaboradores vinieron a colocar la estaca fundacional y comenzar la traza del pueblo, en el lugar que poco antes había elegido el Ministro Mariano Acosta.

Es de destacar la actitud del Ministro que no se conformaba con ser un funcionario de escritorio. En aquel tiempo, movilizarse en la pampa significaba cabalgar varios días, cruzar ríos y arroyos, y afrontar el peligro siempre latente de los Pueblos Originarios que resistían la fundación de cada pueblo como actos de usurpación de sus tierras.

Mariano Acosta

Mariano Acosta

El lugar no estaba decidido porque surgieron discrepancias entre los miembros de la Comisión Fundadora. Joaquín Cazón y Federico Álvarez de Toledo proponían levantarlo, como era costumbre por entonces, junto a un fortín. Sugerían hacerlo junto al Fortín Arévalo, en las inmediaciones del Médano de La Parva, hoy Partido de General Alvear, que en aquel momento pertenecía al de Saladillo. Antonio Bozán se opuso a esta idea, por considerarlo un punto demasiado expuesto a las incursiones de los Pueblos Originarios. Él proponía la zona del establecimiento La Argentina, ubicado en las inmediaciones de las actuales Polvaredas y Blacquier, que era la zona más desarrollada del Partido. Por su parte, Nicolás Gómez propone el centro geográfico del Partido, que como sabemos es la idea que prevaleció.

A resolver esta cuestión llegó el Ministro y cuenta la tradición oral que luego de cabalgar varias horas habría rodado su caballo y al levantarse, tratando de recuperar la compostura, habría dicho: “Salga pato o gallareta aquí será el centro del pueblo”.

Más allá de la veracidad o no de esta anécdota, podemos afirmar que la elección no fue tan azarosa. El pueblo más cercano, camino obligado para llegar a Buenos Aires, era Lobos. Desde allí partía un camino que permitía trasladar la producción de las estancias hacia la ciudad. En líneas generales este camino seguía el trazado de la actual Ruta Nacional 205 y en el hoy pueblo, más o menos lo que es la Avenida Rivadavia. Su destino eran las estancias de Leonchos, 7 de Diciembre y más allá el Fortín Esperanza (General Alvear). Pero en las inmediaciones de lo que ahora es la plaza salía una bifurcación hacia la zona del arroyo de Las Flores, que como hemos dicho era la zona más poblada del Partido. Esta circunstancia hacía del lugar un punto estratégico para las comunicaciones y el traslado de la producción. Sin lugar a dudas, más allá de las rodadas, patos o gallaretas, este hecho habrá incidido en la decisión de Acosta.

One Comment

  1. NORA MOCCIA 2013/09/13 14:27 Responder

    Lamento contradecir a la enorme poeta de Saladillo, Susana Sobas porque soy una admiradora de su obra y de su persona, pero … al igual que la mayoría de los pueblos no nació de un sueño. Nació de la necesidad de los grandes hacendados de seguir afianzando su poderío sobre el territorio y expulsando a los pueblos originarios (se creían dueños o lo eran?)

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