“LA LLEGADA DEL PRIMER TREN Y UNA FIESTA QUE SE AGUÓ”

Estación Saladillo

Estación Saladillo
Fotografía: Colección Museo de Saladillo

Hay acontecimientos de nuestra historia local que sobresalen como hitos que marcan cambios importantes.  Se destacan en ese sentido la Creación del Partido en 1839, la Fundación del pueblo en 1863, el Ferrocarril Provincial en 1912, el Centenario en 1963 y nuestro Sesquicentenario en 2013.

Entre todos estos hechos, la llegada del Primer Ferrocarril en 1884, adquiere una relevancia extraordinaria. Con el tren se acortaron las distancias, el comercio y la producción agropecuaria adquirieron renovado impulso y surgieron nuevos pueblos en torno a cada estación.

Todas estas razones y otras que se pueden sumar justificaban la realización  de una gran fiesta. Todo estaba preparado para que así fuera, sin embargo el tiempo nos jugaría una mala pasada.

El Ferrocarril Argentino surgió estatal, la empresa Ferrocarril del Oeste había tendido el primer ramal desde la Estación del Parque (hoy Teatro Colón) hasta Chivilcoy y desde Merlo se desprendía una línea hasta Lobos. Estas dos puntas de rieles eran los lugares más próximos hacia donde los arrieros y carreros del Saladillo debían llevar la producción y a las personas que necesitaban viajar.

En 1882 se inician las obras de tendido de rieles para prolongar la línea desde Lobos hasta Saladillo. En el pueblo había reservadas algunas manzanas para la construcción de la estación, los galpones, corrales y las playas de maniobras. Donde hoy se encuentra la estación se construyó una casilla de madera que hacía las veces de obrador.

Dos años después, más precisamente el 30 de agosto de 1884, llegan por primera vez dos locomotoras testeando las vías y trayendo los materiales para la construcción de la estación. Por primera vez el silbato de un tren resonó en el pequeño pueblo. Las máquinas llevaban el nombre de “Río de la Plata” y “General Lavalle”. La algarabía fue generalizada, las campanas de la primitiva iglesia, que hoy ocupa el Teatro la Comedia, se echaron a vuelo. En el andén se entonó el Himno Nacional que culminó con aplausos y reiterados hurras.

La inauguración oficial sería el 21 de setiembre. Los preparativos para los festejos fueron intensos. Por primera vez un Gobernador de la Provincia llegaría a Saladillo desde su fundación. Para colmo aquel setiembre se presentó lluvioso y las tareas preparatorias se veían entorpecidas. Sin embargo reinaba el optimismo y todos esperaban que la primavera llegase con el primer tren, plena de sol.

Las asociaciones de socorros mutuos de las diversas colectividades se sumaron a los preparativos, previendo la importancia que el ferrocarril tendría a futuro para la llegada de nuevos inmigrantes. En la calle que hoy lleva el nombre de Moreno, construyeron arcos de triunfo con inscripciones alegóricas y colocaron estandartes que identificaban cada asociación.

El día 20 todo parecía estar listo, pero repentinamente fuertes ráfagas de viento soplaron desde el sur y fueron arrancando uno a uno los carteles que adornaban los arcos. Al viento siguió una granizada, y al granizo la desilusión.

El 21 amaneció cargado de oscuros nubarrones con descargas eléctricas que se aproximaban con la misma velocidad que desde el lado opuesto avanzaba el tren que traía al Gobernador Dardo Rocha con su comitiva. Se desencadenó entonces una torrencial lluvia que duraría alrededor de 60 horas.

A la una y media de la tarde, en medio del aguacero hizo su arribo la locomotora arrastrando cuatro vagones con sus ilustres pasajeros. Unos pocos vecinos se ocuparon de recibirlos y presurosamente fueron conducidos a casas particulares donde se alojaron.

A las 3 de la tarde tuvo lugar el banquete en honor del Gobernador. El doctor José Adrián Viale le obsequió una medalla de oro costeada por los vecinos. Rocha agradeció con un emotivo discurso.

Luego hablaron el doctor Joaquín Robles y el cura Manuel Cortijo, a los que debía suceder un señor de apellido Sicardi, cuyas palabras no pudieron ser oídas a causa de la fuerte granizada que azotaba los techos. El baile no fue lo esperado, muchas familias se vieron impedidas de concurrir a causa del temporal.

El agua llego a cortar las vías a la altura del río Salado, lo que obligó a los visitantes a permanecer en el pueblo varios días. Esto dio lugar a continuos banquetes y bailes, como para ponerle al mal tiempo buena cara.

3 Comments

  1. Eduardo 2015/08/11 10:15 Responder

    Excelente!!!… gracias.

    http://www.saladilloensepia.com.ar

  2. Maria Asuncion 2016/03/09 0:57 Responder

    Muy buena historia, excelente!! Felicitaciones.

  3. Lorena Censi 2017/02/08 0:39 Responder

    Que lindo conocer historias del pueblo de mi papá, donde hibamos cuando eramos chicos a juntarnos con primos y tíos!

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