“LA LEGÍTIMA EMULSIÓN DE SCOTT… ¡LLAME YA!”

Emulsión de Scott

Emulsión de Scott
Frasco que se exhibe en el Museo de Saladillo

Actualmente son muy reconocidas las saludables propiedades del aceite de hígado de bacalao. Presentado en cápsulas o en ricos jarabes saborizados se lo comercializa en farmacias y dietéticas.

Pero a principios del Siglo XX se lo vendía en las boticas de Saladillo y se lo publicitaba en los periódicos locales, bajo la popular marca “Emulsión de Scott”.

Su aroma era horrible, de color amarillento y fuerte sabor a pescado. Tomarlo era un acto de fe en las propiedades curativas que se le atribuían. Su logo era un robusto pescador arrastrando un pobre bacalao.

Publicidad de la Emulsión de Scott

Publicidad de la Emulsión de Scott
Periódico “El Pueblo” – 1904 –

Era especialmente aconsejada para los niños, a los que dotaría de una “naturaleza fuerte y robusta”. “Nutrir al tuberculoso es curarlo”, anunciaba otra de las publicidades, recomendando la “Emulsión” para quienes padecían aquella enfermedad. También era aconsejada “cuando las funciones del estómago están debilitadas, la digestión es lenta, dolorosa y pesada, y el apetito es pobre”.

Resulta atractivo leer en aquellas publicidades distintos testimonios de pacientes que se curaron milagrosamente con la “Emulsión de Scott”, similar a lo que se hace actualmente en algunas publicidades televisivas. En las mismas se reproducen facsímiles de esos pacientes.

Recordemos algunos testimonios publicados en el periódico “El Pueblo” en 1904:

.- “El Sr Vice-Cónsul de Chile en San Luis R A escribe: ‘Desde que mi hijo Miguel Ángel tuvo tres meses de edad, uso en mi familia LA EMULSIÓN DE SCOTT LEGÍTIMA cuyos admirables efectos en la nutrición de los niños me haré siempre un deber recomendar,…’ ISIDRO BLANCO MORENO” (“El Pueblo” – 30/10/1904)

Transformación de un niño cubano

Transformación de un niño cubano
Publicidad del periódico “El Pueblo” – 20/11/1904

.- “El Sr Nicolás Leroso, de San José, Uruguay, escribe: ‘Hace como un año que sufría de dispepsia, había perdido el apetito y las fuerzas y sentía un decaimiento general. Después de experimentar con todo sin encontrar ningún alivio, me decidí a probar con LA EMULSIÓN DE SCOTT…” (“El Pueblo” – 06/11/1904)

.- “La Sra Adelina Pérez, de Montevideo, Uruguay, escribe: ‘Hace como dos años sufrí un ataque de Influenza, que más tarde se agravó en una bronquitis pulmonar crónica, que me redujo a un estado seriamente delicado. Después de haber experimentado con todo, fui aconsejada de tomar LA EMULSIÓN DE SCOTT y al fin de dos meses de uso tuve la dicha de verme restablecida completamente de tan penosa enfermedad” (“El Pueblo” – 22/01/1905)

Testimonios como estos se reiteran. Luego de prevenir en todos los casos: “No se caiga en el error de comprar una Emulsión de pacotilla por economizar unos cuantos centavos”, sólo restaba recomendar: “¡Llame Yá!”.

One Comment

  1. Dora Sandoval 2019/02/17 21:14 Responder

    Qué alegría volver a ver el frasco de Emulsión de Escott y su etiqueta. Me lleva a mi niñez y a la imagen de ese hombre llevando ese pez en sus espaldas que miraba por ratos eternos. El tónico mágico para las madres que lo solucionarìa todo. Me encantó el recuerdo.
    Gracias Saladillo

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