“LAS POSTAS EN EL ANTIGUO SALADILLO”

Monolito de la Posta El Aparejo

Monolito de 1882 recordando la Posta El Aparejo
Fotografía del libro: “Reseña Histórica del Paraje Emiliano Reynoso” – Luis Santiago Lambert – 1979

Durante aproximadamente 10.000 años, los Pueblos Originarios transitaron las tierras que hoy forman la zona del Saladillo. Ellos conocían palmo a palmo cada rincón. Las lagunas donde conseguir buena agua, los pasos para cruzar un arroyo y el mejor lugar para atravesar el ancho Salado, que en épocas de inundaciones resultaba una barrera infranqueable.

Como decía don Atahualpa Yupanqui: “De tanto dir y venir abrí mi huella en el campo. Para el que después anduvo ya fue camino liviano. En infinitos andares fui la gramilla pisando”.

Ese andar milenario de los Pueblos Originarios dejó senderos en la tierra, conocidos como rastrilladas. Cuando los primeros blancos se animaron a ingresar “tierra adentro”, como se le decía al internarse al sur del Salado, lo hicieron siguiendo el camino de las rastrilladas. Estos caminos serán seguidos luego por las postas, más tarde por el ferrocarril y finalmente por las rutas.

En esta oportunidad evocaremos las postas del antiguo Saladillo.

Estos “caminos”, más bien huellas, eran utilizados para el traslado de los animales y sus derivados: lanas, cueros, cerdas, grasas, etc. El ganado como tal, era conducido por los célebres reseros y el resto de los productos, en pesadas carretas tiradas por bueyes.

Las personas se trasladaban en diligencias, mucho más livianas y veloces.

A distancias regulares se encontraban las postas, ranchos en los que el viajero paraba a descansar, refrescarse y comer algún cordero que en todo momento había listo en el asador. Mientras tanto, los postillones se ocupaban del recambio de caballos.

Al cruzar el Salado se ingresaba en el Partido de Saladillo, que por entonces comprendía también los actuales de Roque Pérez y General Alvear. El Alto era la primera posta en la zona de Roque Pérez; al llegar a Del Carril se encontraba la Posta de Nonis; le seguía el almacén de don José Ramón Sojo en las inmediaciones de Cazón; luego Leonchos; El Mangrullo, a cargo de Dionisio Pereyra; El Camalión en Micheo; hasta llegar al Fortín Esperanza, actual General Alvear.

Hacia la zona del Fortín Mulitas (25 de Mayo), se encontraba la posta El Aparejo, actual zona de Reynoso, en la que era Maestro de Posta don Mariano Barrera. Allí, en el año 1882, durante la gobernación de Dardo Rocha, fue colocado un monolito de hierro con el escudo de la Provincia de Buenos Aires, recordando el lugar de su funcionamiento (ver foto). Le seguían la llamada Costa del Saladillo, La Corina y El Clavo, estas últimas en el partido de 25 de Mayo.

En sentido opuesto, hacia la zona de Las Flores funcionaban postas en Polvaredas, con don Deogracia García como maestro de posta; Tres Bonetes; San Francisco y San Alejo, a cargo de don Máximo Cabral.

One Comment

  1. patrick maingard 2015/07/15 15:41 Responder

    Efectivamente los caminos hacia Roque Pérez pasaban por Polvaredas y la laguna de Polvaredas en especial era un lugar de descanso para los caballos que encontraban buena agua. En algún potrero hasta hace unos años se encontraba un cartel muy viejo que indicaba la ruta a Roque Pérez. Dicen incluso que el nombre de Polvaredas se dió debido a la polvaredas que levantaban los caballos al pasar por ahí. También fue un lugar de enfrentamiento de los indios en la conquista del desierto por lo que según se dice se han enterrado carretas con tesoros. Yo he encontrado muy antiguas monedas chilenas en los potreros de la estancia.

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