“DON VENERO MIRANDA: UN RELATO DE MALÓN”

Don Venero Miranda

Don Venero Miranda
Fotografía perteneciente a la señora Elba Batista

Cuando reporteamos a nuestra vecina Elba Batista y evocamos sus recuerdos sobre su vida en el paraje Emiliano Reynoso, surgió la figura de un antiguo poblador de Saladillo, Don Venero Miranda (1).

Nacido a fines del siglo XIX, trabajó en la Escuela de los Ingleses y vivió con la familia Batista en un puesto de la estancia “El Naranjo”. Luego pasó sus últimos años con Elba y su esposo, Ricardo Gorosito, en la zona de Emiliano Reynoso.

Dueño de una memoria prodigiosa, Don Venero contaba sus propias vivencias y transmitía las que había recogido de sus mayores, es decir, de los tiempos de la fundación de Saladillo y aún antes.

Vamos a compartir un relato de Don Venero Miranda, recogido por Santiago Lambert en su libro “Reseña Histórica del Paraje Emiliano Reynoso”, en el que cuenta una historia de malón y cautiverio  ocurrido en la estancia “El Aparejo” de Desiderio Barrera, cuando los Pueblos Originarios resistían el despojo de sus tierras:

Las grandes estancias eran pequeños fortines particulares dotados de zanjones, cañones y mangrullos. Estos últimos alcanzaban una altura que variaba entre tres y cinco metros y en muchos casos la misma casa servía de mirador. Los cañones, además de ser armas poderosas, tenían la virtud de amedrentar a los indios con su ruido.

La estancia “El Aparejo” fue uno de esos fortines particulares.

Según referencias del extinto D. Agustín Bombilla, cuando esos indios lograban infiltrarse, D. Desiderio Barrera, conocido como “el chileno Barrera” reunía prontamente en su estancia a todas las personas de sus puestos, mediante avisos de humo y al grito de “ahí se vienen los mapuches”. El señor Bombilla, criado por D. Desiderio Barrera, fue encargado durante muchos años del puesto de San Pedro. Fallecido a la edad de ciento doce años, le tocó vivir la época más lejana y heroica de la historia lugareña.

El señor Venero Miranda, uno de los más viejos pobladores de Reynoso, recuerda con su particular gracejo una anécdota referida a estos ataques aislados e imprevistos: El caso de una joven que fuera sorprendida por un indio cuando apacentaba las ovejas, lejos del puesto donde vivía con su familia.

La muchacha adivinando al instante que la intención del salvaje era llevarla cautiva a las tolderías no perdió la calma y dejóse cargar sin resistencia sobre el caballo y luego so pretexto de arreglar sus vestiduras dejó caer deliberadamente un pañuelo de brillante seda.

Sujetando al punto su caballo, apeóse prestamente el indio para recoger la codiciada prenda sin pensar en las consecuencias de tal acción.

La muchacha, ni lerda ni perezosa, aprovechó su momentáneo alejamiento para huir precipitadamente hacia su casa dejando burlado e indefenso al indio, que poco después fue encontrado y ultimado por quienes salieron en su persecución”.

(1) http://historiasaladillo.com.ar/hs/2015/06/recuerdos-de-una-vida-en-los-pagos-de-reynoso/

One Comment

  1. oscar capobianco 2016/11/12 18:45 Responder

    Fabuloso….!

Deja un comentario

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>