“ZEPPELIN: EL CABALLO DEL PUEBLO”

Zeppelin

Zeppelin
Fotografía de la Colección del Museo de Saladillo

Las carreras de caballo fueron, desde los tiempos de Rosas, un fuerte atractivo para los gauchos del antiguo Saladillo. A comienzos del siglo XX, con la instalación del hipódromo en el predio que hoy ocupa la Sociedad Rural, se le dio una organización a la actividad, que permitió la realización de importantes carreras, que convocaban a los aficionados de toda la zona.

Hacia 1920, un alazán imbatible llamado “Zeppelin” despierta el entusiasmo generalizado de los saladillenses, que lo acompañan en caravana a cuanta carrera dispute en la zona. “El caballo del pueblo”, lo bautizan.

Rememoramos, a modo de ejemplo, una de las tantas victorias en el hipódromo local.

Propiedad de Ramón Torres y con la monta del jockey Guezamburu, “Zeppelin” venía de cosechar victoria tras victoria.

Para los primeros días de abril de 1921, se había programado una competencia en la que “el caballo del pueblo” sería desafiado por “San Felipe” de Otaola, otro de los grandes “parejeros” de la provincia.

Las lluvias obligaron suspenderla para el domingo 17, lo que no hizo más que aumentar las expectativas.

En la casa de comercio de don Venancio García, se reunió la Comisión de Carreras, para definir cuestiones relacionadas con las entradas, premios, distancias, pesajes y condiciones de carrera. Se hicieron arreglos en la pista y reparación de los alambrados. Se organizaron también dos pollas para amenizar la espera.

Una soleada tarde de otoño congregó a más de 4.000 espectadores, muchos provenientes de distintos partidos de la zona, como Tapalqué, Alvear y 25 de Mayo. De este último punto, de donde era el retador “San Felipe”, vinieron varias decenas de autos y un tren especial del Ferrocarril Provincial a Meridiano V.

Las apuestas, que se habían iniciado en los hoteles y restaurantes del pueblo, continuaron en el hipódromo. Las preferencias se inclinaban por “Zeppelin”, pero muchos se jugaban a que ganaba cortado.

A la hora señalada, los briosos corceles ingresaron a la pista. El murmullo y los aplausos fueron en aumento, agolpándose el público contra el alambrado.

Don Ceferino Risso bajó la bandera y más rápido de reflejos el jockey de “San Felipe” tomó la delantera. Cien metros necesitó Guezamburú para que su alazán recuperase los metros perdidos. Cabeza a cabeza llegaron a los doscientos metros y a los trescientos el hocico de Zeppelin llevaba la delantera. A los cuatrocientos la ventaja ya era de medio cuerpo, pero para no decepcionar a quienes apostaron a “cortar y cortar”, el jockey presionó al noble flete, que llegó a los quinientos metros finales cortado y con medio metro de luz. Esto fue certificado sin objeciones, por los jueces de raya, Andrés Acuña y Eufemio Espino.

La algarabía fue enorme y tanto “Zeppelin”, Guezamburu, como don Ramón Torres, fueron aclamados como héroes locales.

One Comment

  1. oscar capobianco 2015/10/16 23:36 Responder

    Buenisimo comentario, que Lindas esas historias de nuestro pueblog

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