“LAS PASTAS DE «EL TÍO», LA TRADICIÓN CULINARIA ITALIANA EN SALADILLO”

Pastas El Tío

Pastas El Tío
Fotografía: “Aquí Saladillo” – 23/03/1968

En un pueblo con tantos inmigrantes italianos (1) no es raro que pronto surgieran comercios vinculados a sus tradiciones gastronómicas. Es que lejos de sus tierras de origen, los inmigrantes trataron de conservar sus costumbres y tradiciones, para hacer menos doloroso el desarraigo. Y precisamente la comida y los vínculos familiares entorno a la mesa, fueron la mejor forma de sentirse como en casa.

Por nombrar sólo algunos digamos que a principios de siglo, don Rafael Antenucci tenía una fábrica de ravioles, tallarines y todo tipo de pastas, en la esquina de Corrientes (Sojo) y Mendoza (Alem); en avenida San Martín, Nicolás Candia y José Cotignola tenían una fábrica de fideos, al igual que Miguel Bazzano en el barrio de la Falucho. Más recientes en el tiempo son las pastas “La Familia”, de Gaspareto y Martínez y “El Tío”, de Mario Dolce y Ramón Wrigth, las que en sus nombres evocan las tradiciones familiares italianas. A esta última firma recordaremos en esta nota.

Pastas El Tío

Pastas El Tío
Fotografía: “Aquí Saladillo” – 23/03/1968

En los años de la gran inmigración, la mitad de la población de nuestro país era de origen extranjero y el 45% de estos eran italianos. Con ellos vinieron sus tradiciones culturales, las que con los años, integradas a las de otras naciones, forman parte de nuestra cultura cosmopolita. En materia culinaria, basta leer la carta de cualquier restaurant para encontrar la impronta italiana. A la hora de «mangiare» no pueden faltar los tagliarini o los ravioli con sus variados rellenos, acompañados con un «tocco» genovés y un buen queso parmesano. Las pizzas, el fainá, las pascualinas, los ñoquis, los cappelletti y la lasaña, son sólo algunas de las opciones de menú tano que tenemos.

Fue a comienzos de 1968, cuando Mario Dolce y Ramón Wrigth se hicieron cargo de la fábrica de pastas y rotisería “El Tío”, en su local de la avenida Moreno, casi Mitre.

En su vidriera se anunciaban tallarines, ravioles, empanadas, cappellettis, ñoquis y fiambres, al tiempo que se exhibía una gran variedad de vinos y tentadores pollos al spiedo.

Mensualmente se amasaban cinco toneladas de tallarines al huevo y de verdura, así como ravioles de pollo, ricota y verdura. Elaboraba tapas de empanadas que se revendían en las despensas del pueblo, con las que también hacían las propias, de ave y picadillo de carne de ternera. Los pastelitos dulces y las variedades de pizzas a la piedra eran otras de sus especialidades.

Una novedad para la época era que toda la elaboración se hacía a la vista.

La oferta se completaba con un gran surtido de fiambres, quesos, dulces, mermeladas y vinos.

“El Tío” fue sin dudas el lugar tradicional de las pastas en Saladillo. ¡Quién no recuerda acaso la atención, la sonrisa y la simpatía de Mario Dolce!

(1) http://historiasaladillo.com.ar/hs/2014/04/un-reencuentro-con-nuestras-raices-italianas/

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