“LOS PROSTÍBULOS EN SALADILLO”

Ni Una Menos

Ni Una Menos

Ante tantas miradas escépticas sobre el tiempo presente, podemos señalar como un hecho auspicioso el debate abierto sobre los Derechos de la Mujer. Qué podamos hablar y manifestarnos en contra de la violencia de género, la trata de blancas, la salud reproductiva e incluso profundizar en conceptos como el de la “violencia simbólica” (1), nos hace una mejor sociedad. Todavía tenemos pendientes la resolución de casos de femicidios, como el de Marisol Oyhanart, pero que podamos ponerlo en palabra es sin dudas el camino contra la impunidad y para que la consigna “Ni Una Menos” no sea una proclama vacía.

Terminando con el recorrido de la “Memoria Municipal de 1906”, que venimos realizando (2), nos sorprende encontrar entre las Ordenanzas aprobadas en aquel año por el Honorable Concejo Deliberante, una sobre la “Reglamentación del Ejercicio de la Prostitución”.

Sí! En Saladillo la prostitución estaba aprobada y reglamentada, sólo tenía que parecer que no lo estaba. Por testimonios orales hemos tomado conocimiento del caso de una negra, que trabajaba en un prostíbulo de este pueblo. Cuando murió, fue sepultada a la hora de la siesta y sin ser pasada por la Iglesia.

Según nos refiere en su libro, Alberto Banítez, existían tres prostíbulos, sin contar los clandestinos. Estos eran conocidos como “La Internacional”, “La Alegría” y “La Bicileta”. En este último, nos informa “El Argentino” del 22 de setiembre de 1901, fue golpeada a rebencazos una prostituta.

Con el número 14, la Ordenanza fue aprobada en la sesión del 10 de enero de 1907. Consta de los siguientes capítulos:

I.            Casas de prostitución
II.           De las prostitutas
III.         De la Regente
IV.          Inspección médica
V.            Disposiciones generales

Transcribimos algunos pasajes de su articulado, que grafican lo expresado en la introducción de esta nota, pero tenemos el texto completo a disposición de quien lo desee.

Referido al ocultamiento de esta actividad, el Artículo 4º expresa:

Queda terminantemente prohibida la instalación y funcionamiento de casas de prostitución dentro del radio comprendido por las Avenidas Máximo Cabral, 31 de Julio, Pereyra y Bozán”. Este era el alcance de la planta urbana en esos años.

Artículo 6º: “Las casas de tolerancia no podrán tener comunicación ni servidumbre de luz con las casas linderas y los muros de cercas divisorias serán de ladrillo y altos de dos metros cincuenta centímetros, como mínimum, cuando hubiere casas de familia linderas a menos de cincuenta metros”.

Artículo 7º: “Las casas de tolerancia no tendrán distintivo, signos, ni letreros visibles desde la vía pública y que sirvan de aviso. El ingreso se hará por una sola puerta a la calle, estando el zaguán cerrado en su otra extremidad por una puerta cancel de vidrios opacos, la cual estará constantemente cerrada de modo que impida se vea desde la vía pública el interior de la casa”.

Artículo 8º: “Si hubiere más puertas a la calle se clausurarán completamente en forma que no permita sean utilizadas. Las ventanas a la calle tendrán vidrios opacos y además una celosía fija hasta un alto de dos metros sobre el nivel de la vereda”.

El Artículo 21, con el que comienza el Capítulo II, sostiene: “Se considera prostituta toda mujer que hace tráfico carnal mediante retribución de dinero”.

Quedaba prohibido el ejercicio de la prostitución a las menores de 22 años y quienes fueran a dedicarse a ella debían “Declarar su propósito dando los datos de su identidad personal en la Intendencia Municipal a efecto de ser inscripta y recoger la libreta de sanidad”.

Respecto a esta libreta, el Artículo 25 establecía que: “Las prostitutas están obligadas a presentar su libreta de sanidad siempre que les fuese exigida por las autoridades, o por particulares que fueren a tener trato sexual con ellas”.

La mujer que no cumpliera con las disposiciones de esta Ordenanza, sería “considerada como prostituta clandestina y penada con ocho días de arresto sustituible por multa de doscientos pesos”. Nada dice por supuesto respecto a los hombres que se encontraban con ellas.

Los artículos 27 al 29, dan cuenta de la situación de verdadera esclavitud sexual en la que se encontraban estas mujeres:

Art.27: Toda mujer que ingrese, egrese o se traslade de la casa de tolerancia dará aviso a la Intendencia Municipal y a la Policía, pagando el derecho que anualmente determine la ordenanza de impuestos”.

Art.28: Las prostitutas no pueden exhibirse en las puertas o ventanas de la casa donde habiten, ni llamar a los transeúntes, ni pasear dentro de la planta urbana de este pueblo y demás centros poblados de este Municipio. Cuando tuvieren que hacerlo por causas necesarias, de fuerza mayor, lo harán en carruajes cerrados”.

Art.29: A las prostitutas se les permitirá una salida semanal de la casa donde habiten dentro de lo acordado en el artículo anterior y en el día, hora y forma, que lo reglamente el D. E.”.

Las posibilidades de escapar a este sistema perverso eran nulas: “Art. 31: La prostituta que deje de ejercer la prostitución debe dar aviso a la Intendencia Municipal quedando sujeta a vigilancia hasta tanto no justifique que hace vida honesta”.

(1)   http://historiasaladillo.com.ar/hs/2016/01/el-carnaval-y-sus-reinas/

(2)   http://historiasaladillo.com.ar/hs/2015/12/las-mejoras-en-el-cementerio/

One Comment

  1. Alejandro Mariotto 2016/01/22 16:54 Responder

    Qué sociedad hipócrita la de ese entonces, coincide con el termino de “mujer honesta” que hasta no hace mucho contenía el Código Penal.
    ¿Quienes eran los clientes de estas “mujeres deshonestas”? No , de eso mejor no hablar….

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