“DON JUAN MIGUEL PEÑA: EL AMIGO DE YRIGOYEN”

Hipólito Yrigoyen y Juan Miguel Peña

Hipólito Yrigoyen y Juan Miguel Peña
Fotografías: “Aquí Saladillo” – 29/06/1968

Muy estrechos fueron los vínculos del viejo caudillo radical con Saladillo, varias fueron sus relaciones por aquí, pero la amistad que cultivó con nuestro antiguo vecino don Juan Miguel Peña, fue de excepción.

Es conocida la rara personalidad de Yrigoyen, indiscutido líder popular y sin embargo retraído en las relaciones personales. Rara vez escribía cartas, más allá de las que le exigía la actividad política. Pero con su amigo Peña se registran más de 50 cartas escritas de puño y letra por don Hipólito Yrigoyen.

El vínculo de estos dos personajes debe rastrearse en el exilio de Alem, tío de Yrigoyen, en Montevideo, tras el fracaso de la Revolución de 1890. Allí Alem alquila un local, para continuar sus actividades políticas, a don José María Goycoechea, tío de doña Joaquina Goycoechea, madre de nuestro vecino Juan Peña. Desde entonces datan las relaciones entre los Alem-Yrigoyen y los Goycoechea-Peña.

Doña Joaquina se casó con don Andrés Peña y vinieron a vivir al campo, en el cuartel 10º del partido de Las Flores. Luego su hijo se radicaría en Saladillo.

Por su parte, Yrigoyen, además de su actividad política se dedica a la agropecuaria. En nuestra zona tiene tres campos, todos en partidos vecinos, pero cuyo epicentro es Saladillo. Así es propietario de “El Trigo”, en el partido de Las Flores, y arrienda en Norberto de la Riestra y “El Quemado”, partido de General Alvear.

Juan es el hombre de confianza de Hipólito a la hora de tomar decisiones en sus negocios agropecuarios. La correspondencia entre ambos trata generalmente de esas cuestiones. Escritas a lápiz, con fechas imprecisas como “Martes 24”, “Jueves 3” o “Domingo 15”, eran encabezadas invariablemente con la expresión: “Amigo Miguel”.

Una de ellas, por ejemplo, dice lo siguiente: “Amigo Miguel: Si asiste al remate y hubiese algún lote que no pase de 200 novillos de buena clase, de 3 años para arriba, carne gorda, hasta pesos 90 más o menos, sírvase comprármelo, mandándolo al «Quemado»”.

Sus despedidas variaban entre: “Gracias y hasta más vernos”, “Muchas gracias”, “Que siga bien” o “Quedo a sus gratas noticias”. Firmado simplemente “Yrigoyen”.

En alguna oportunidad le escribe que pasará por Saladillo, rumbo a “El Quemado”, y lo invita a acercarse a la estación para abordar el coche presidencial e ir charlando hasta Micheo.

La amistad entre ambos duró hasta 1933, cuando falleció Hipólito. Juan murió unos años después, el 30 de octubre de 1941.

One Comment

  1. MABEL BEATRIZ REPRESAS 2016/02/04 2:00 Responder

    LEER ES RECORDAR AMISTAD DE MI PADRE CON DON MIGUEL.VIAJARON JUNTOS A ESPAÑA Y MI MADRE TAMBIÈN.QUÈ HERMOSA NOTA PERIODÌSTICA!!!

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