“LA EPIDEMIA DE CÓLERA”

"El Triunfo de la Muerte"

“El Triunfo de la Muerte” (Detalle) de Peter Brueghel el Viejo

Amanecía el 1º de enero de 1868 y el pueblo se movilizaba en preparativos para recibir el año nuevo. Cerca del mediodía llegó una tropa de carros, procedente de Buenos Aires, dirigida por don Juan Prado. Con apenas cinco años de fundado, Saladillo no contaba con periódicos, por lo que los carreros eran quienes traían las noticias nuevas de la gran ciudad. A cada arribo de las carretas, la gente se agolpaba para anoticiarse y eso fue lo que sucedió aquel mediodía.

El resto de la jornada transcurrió con total normalidad. A la mañana siguiente una noticia inquietante circuló en el vecindario y muchos incluso la tomaron como una broma de mal gusto. Lamentablemente todo se confirmó horas después, cuando Eustaquio Rosales, uno de los carreros llegados el día anterior desde Buenos Aires, falleció de modo fulminante. El diagnóstico no dejó lugar a dudas, se trataba de cólera, y de este modo se iniciaba la mayor tragedia que haya vivido nuestro pueblo.

Consultado Víctor Sorreso, un médico italiano, que no tenía validado su título en nuestro país, el Juez de Paz, don Benito Galíndez, convocó a los vecinos y formó una comisión por si la epidemia llegaba a estallar.

Fue nombrado Presidente Ceferino Elecarte, Vocales: José Ramón Sojo, Ceferino Rojo, Nemesio de Ortúzar, Máximo Cabral, Manuel Rodríguez, Aureliano Roigt y Antonio Torrontegui.

Pasaron dos días sin novedades y se albergaba la esperanza de que todo quedaría en un solo caso. Pero el 4 de enero, se enfermaron a la tarde y murieron por la noche, Alberto Roldán y Luis Veliz.

Al día siguiente se conoció que había más de diez atacados y fallecieron Andrés Lete, Toribio Roldán y Demetrio Roldán.

Ese mismo día, muchas familias comenzaron a migrar hacia las zonas de Tapalqué y Azul, huyendo de la peste.

El 6 falleció Elías Andrade, el 7 Graciana Echemendi y Salustiano Peralta, y el 8 Eusebia Cepeda.

Los casos parecieron detenerse, pero de las zonas rurales llegaban noticias de numerosas muertes. A los doce días de iniciada la epidemia habían fallecido en el pueblo y sus cercanías, 41 personas, y había más de cien enfermos sólo en el pueblo. En el campo se encontraban familias enteras fallecidas, que eran sepultadas allí mismo, en cercanías del rancho, envueltos en algún cuero de potro.

En la entrada del pueblo, en un rancho de la quinta de Borrás, inmediaciones de la actual rotonda de la Virgen, se instaló un Lazareto en el que era controlada toda persona que llegaba y los sospechados de cólera eran puestos en cuarentena.

Como suele ocurrir en las grandes tragedias, aparecen personas que realizan acciones heroicas. Este fue el caso de don José Ramón Sojo y don Nemesio de Ortúzar. Sojo tomó a su cargo todo lo relacionado con la sepultura de los difuntos. Era una tarea que todos esquivaban por el peligro del contagio. A riesgo de la propia vida, se lo vió en más de una oportunidad cargando al hombro los cadáveres abandonados en las casas y cargarlos en un carro para llevarlos al cementerio. Los cuerpos se apilaban unos sobre otros y fue necesario hacer una gran fosa en cercanías de la calle principal del cementerio, donde fueron sepultados, sin más registro que el número de ellos.

Don Nemesio de Ortúzar atendía a los enfermos en el lazareto y las casas particulares.

El nombre de José Ramón Sojo ha quedado inmortalizado en una estación del ex Ferrocarril Provincial. El de Ortúzar merecería ser rescatado del olvido en algún espacio público.

La epidemia redujo su intensidad en el mes de marzo y el último caso se registró el 5 de febrero de 1869, con la muerte de doña Anastasia Ruíz.

Para tomar una dimensión de la tragedia, digamos que todo el Partido de Saladillo contaba con unos 7.000 habitantes, de los cuales aproximadamente 2.000 vivían en el pueblo. Las víctimas registradas del cólera (seguramente hubo más), fueron 726 personas, es decir el 10% de la población total del Partido.

3 Comments

  1. Alejandro Mariotto 2016/05/29 18:18 Responder

    Hay que proponer el nombre de Don Nemesio Ortúzar para una calle de Saladillo.

  2. oscar capobianco 2016/05/30 10:21 Responder

    Como siempre , muy bueno , no lo sabia

  3. Julio Rivero 2016/12/06 19:57 Responder

    Hola soy descendiente de Don Nemesio, mi abuela era Delia del Mar Ortuzar de Rivero y tengo en mi poder el ejemplar original del periódico y los obituarios que se publicaron con motivo de la muerte de Don Nemesio. Los felicito por rescatar esta historia que por otra parte la conocía ya que mi abuela me la en su momento. Pese a vivir en España desde hace años atesoro la historia familiar con mucho cariño. Un saludo

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