“UNA CALESITA EN EL TERRENO DE LAS MONJAS”

Antigua calesita movida por caballo

Antigua calesita movida por caballo

Una información aparecida en el periódico “El Argentino”, del 5 de mayo de 1910, nos permite conocer nuevos datos sobre los primeros pasos de las Hermanas del Niño Jesús, en Saladillo, y al mismo tiempo transportarnos a un mundo de fantasía que nos evoca recuerdos de nuestra infancia.

La noticia en cuestión anuncia la instalación de una calesita, en el terreno que las monjas tenían para levantar su colegio.

Como ya lo hemos narrado en otra oportunidad (1), las religiosas llegan a Saladillo en el año 1904. Sabemos ahora también que iniciaron sus clases en una casa de la calle San Juan (Sarmiento), entre Moreno y Corrientes (Sojo). Finalmente construirán su edificio en la esquina de Belgrano y Córdoba (Toledo), en el lugar que todos conocemos, terreno que les fue donado por la señora Julia Iraeta de Del Carril.

La novedad con la que ahora nos encontramos es que al parecer, previa a esta donación, la congregación había adquirido otro terreno.

Dice el periódico que citamos: “En la esquina de las calles Moreno y Córdoba, y en el terreno allí existente, propiedad de las Hermanas del Niño Jesús, ha sentado ayer sus reales, una calesita con su órgano, su petizo que da vueltas y sus caballitos de madera. Los chicos están, pues, de parabienes; sin embargo, acompañamos en sus sentimientos a los vecinos del barrio, cuyas angustias preveemos con la eterna cantinela del organito en cuestión”.

Organito

Organito

Aquellas antiguas calesitas de comienzos del siglo XX eran traccionadas a sangre, por un pobre caballo que se agotaba dando vueltas para diversión de los chicos. Posteriormente aparecerán los motores nafteros, sustituidos más tarde por los eléctricos.

En aquel tiempo en que todo se movía por caballos y tener un buen pingo era un motivo de jactancia, los caballitos de madera eran los preferidos por los chicos, que jugaban por unas vueltas a ser gauchos. Y como buenos criollos corrían una carrera de sortijas, la cual tenía el calesitero en un poste junto a la calesita. Este hacía verdaderos malabares con su mano, tratando de evitar que los jinetes le roben la argolla. El que la conseguía recibía por premio otra vuelta gratis. La bondad del calesitero, muchas veces permitía que el más pequeño obtuviera la sortija.

Calesitero con la sortija

Calesitero con la sortija

Las calesitas más sofisticadas, venían dotadas de un mecanismo que permitía a los caballos ascender y bajar, emulando un galope.

Con el correr de los años, en la medida que en la vida real mejoraron los transportes, aparecieron en las calesitas, los barcos, los aviones y los autitos.

Estos viajes imaginarios, siempre fueron acompañados por alegres músicas, al principio por los célebres organitos, accionados a manija, cuya imagen seguro tendrán quienes hayan visitado Luján. Ellos acompañaban a los niños, con la “molesta cantinela para los vecinos”, como refiere el artículo.

Cuando de tanto en tanto llegaba un parque al pueblo, las colas para obtener boletos para la calesita, eran interminables. Hubo también calesitas permanentes en Saladillo, tal vez los lectores nos puedan acercar sus recuerdos. Hubo una en el terreno que hoy ocupa el Hotel Teggiano y otra detrás del hospital, perteneciente al célebre “Negro Maidana”, querido también por los chicos, porque en verano era el heladero, que con su carrito tirado por caballo, recorría los barrios. El ingenio popular llevó a las canchas de fútbol locales, el cantito que desafiaba a sus rivales diciendo: “… si querés dar la vuelta, no te quedes con ganas, hay una calesita en lo del Negro Maidana”.

Por supuesto, porque aún sigue vigente, está la calesita del parquecito de la estación, explotada por la cooperadora de la Escuela Especial Nº 501. Su presencia ya es legendaria, quienes pintamos canas anduvimos en ella y luego llevamos a nuestros hijos, y muchos también a los nietos. Ella lleva el nombre de don Antonio Asteazarán, el calesitero bueno, que durante tantos años la cuidó.

Vieja calesita Antonio Asteazarán

Vieja calesita Antonio Asteazarán

Para terminar esta nostálgica nota, les compartimos un link con “El Gato de la Calesita”, interpretado por Hernán Figueroa Reyes:

https://www.youtube.com/watch?v=zq2LmbmscdE

Calesita Antonio Asteazarán

Calesita Antonio Asteazarán

 

(1) http://historiasaladillo.com.ar/hs/2015/01/la-fundacion-del-colegio-de-hermanas-del-nino-jesus/

4 Comments

  1. Orlando Centurión 2016/07/29 16:26 Responder

    Hola, la del Hotel Teggiano, no era allí presisamente, era en el terreno de al lado, por Rivadavia para el lado de Bomberos….año `77;´78 tal vez….teggiano ya estaba, abajo estaba la pizería y confitería, en esa época de “Marito” Dolce, (yo trabajaba allí). Los calesiteros eran dos muchachos, Carlitos, (el morocho), el otro no recuerdo su nombre. No estuvo mucho tiempo, fueron solo un par de meses, algo tipo parque…saludos.

    • admin 2016/07/30 12:11 Responder

      La que menciono en la nota estaba sobre Estrada y fue en la década del ’60. Se trata de otra. Gracias por el dato!

  2. t 2016/07/29 20:06 Responder

    De todas maneras la calesita de MENGARELLI fue lamas conocida en los años 50 y 60

    • admin 2016/07/30 12:11 Responder

      Dónde estaba?

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