“DE TAHONAS Y MOLINOS ANTIGUOS”

Molino SICSA (1947)

Molino SICSA (1947)
Foto de la colección del Museo de Saladillo

Ganarse le pan es sinónimo de trabajo, del esfuerzo del hombre para llevar el alimento a la mesa. Con ese objetivo salía el gaucho al amanecer para luego de toda una jornada ruda, regresar al rancho para acercar un bocado a sus hijos. Un pedazo de carne, un jarro de leche, un poco de yerba y azúcar comprados en la pulpería eran lo más frecuente. Un poco de pan o algo de harina para que lo amasara la china podía completar la compra, pero no era un producto fácil en el Saladillo fronterizo.

La ausencia de alambrados hacía casi imposible la agricultura y si algo se sembraba podía terminar incendiado tras las acciones de un malón.

Fue recién hacia 1858, que don Valentín Pachamé sembró las primeras fanegas de trigo, en la estancia “La Fortuna”, inmediaciones del actual Cazón. Puede decirse que fue entonces cuando comenzó a amasarse esta historia que hoy compartimos.

El mortero era un instrumento fundamental en todo rancho y también en las tolderías. En el se molían las semillas para fabricar harinas de trigo, maíz u otras variedades silvestres que ofrecía la naturaleza. El gaucho lo hacía de maderas duras y los indios de piedras traídas de las lejanas serranías.

Cuando la producción de trigo fue en aumento, el mortero de mano resultó insuficiente. Fue así como se construyeron las primeras tahonas, dotadas de pesadas ruedas de piedra, que empujadas por un caballo se utilizaban para la molienda.

Rueda de piedra de una antigua tahona

Rueda de piedra de una antigua tahona ubicada en el parque lateral de la Iglesia

Ya en 1870, a poco de fundarse el pueblo del Saladillo, José Antonio Rossi en sus “Cuadros Estadísticos”, da cuenta de unas 2560 fanegas de trigo (Aproximadamente 100 toneladas) sembradas en el Partido, la mayoría de las cuales se encuentran en las chacras, porque las estancias destinan sus tierras a la ganadería.

Este trigo era molido en las antiguas tahonas y algunas de estas fueron también las primeras panaderías del pueblo.

El propio Rossi indica que el pequeño Saladillo contaba con cuatro tahonas, pertenecientes a Manuel Asteazarán, Pedro Tanzi, Beltrán Etchepareborda y Pedro Vocon; y cinco panaderías de: Manuel Asteazarán, Salvador y Truich, Pedro Bascou, Juan Ventura  y Juan Latreyte. De estas aún continúa en actividad la de Pedro Bascou, en Rivadavia y Rioja (12 de Octubre), lo que la constituye en la panadería más antigua de nuestro pueblo, por lo que le dedicaremos próximamente una nota especial. En cuanto a las tahonas, digamos que de la de Beltrán Etchepareborda, situada en Corrientes (Sojo) y Tucumán (Posadas), aún se conserva su edificio. También a ella le dedicaremos otra nota.

La Tahona de Beltrán

La Tahona de Beltrán
Posadas y Sojo

En 1902 se instala el molino harinero y fábrica de fideos “Gral. San Martín” de Rivera, Sanguinetti y Cía, sobre avenida San Martín entre Corrientes (Sojo) y Santa Fé (Roca), en el lugar que años más tarde funcionó la Agencia Ford y más recientemente las oficinas de El Tejar.

Por aquellos años funcionarán también las fábricas de fideos de Nicolás Candia y José Cotignola (1), la de Rafael Antenucci y la de Miguel Bozzano cerca de plaza Falucho.

Pero sin lugar a dudas, el molino harinero más significativo de nuestra historia es el de la Sociedad Anónima Industrial Comercial Saladillo (SICSA), creado por Dorino Michelini en 1947 y que perdura hasta nuestros días como Cooperativa de Trabajo.

(1)                            http://historiasaladillo.com.ar/hs/2015/05/el-incendio-del-molino-de-candia-y-cotignola/

Obreros molineros hombreando bolsas

Obreros molineros hombreando bolsas
Parados: Sanguinetti – Antonio Iglesias – Marcelo Mengarelli – Enrique Pereyra
Hincados: “Pote” Mengarelli – “El Negro” Machiarolli

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