“EL PADRE RAED: CURA DE LOS CHACAREROS”

Padre José Raed

Padre José Raed

José Raed, nació en Buenos Aires el 14 de diciembre de 1894. Era hijo de Josefa y Félix Raed, un matrimonio de origen sirio libanés.

Con apenas 13 años ingresó al Seminario Menor de Villa Devoto. Sus destacadas condiciones lo hicieron merecedor de una beca para continuar sus estudios en el Instituto Latinoamericano de Roma. El 29 de octubre de 1917, fue ordenado sacerdote en Roma, y en 1918 recibió el título de Doctor en Teología.

De regreso al país fue nombrado teniente cura en la Iglesia de Tandil, pasando luego a la de Benito Juárez. En 1924 fue nombrado cura párroco en la localidad de Carhué. Allí impulsa la construcción de la capilla Santa Teresita junto al lago Epecuén. En el plano social, se consustancia con el medio rural en el que vive y se une a la causa de los trabajadores agrarios. Participa en representación de Carhué, de los congresos de la Federación Agraria.

El 23 de marzo de 1933 fallece quien fuera cura párroco de Saladillo por 28 años, el Presbítero Jaime Seguí. Él fue el constructor de la nueva iglesia inaugurada en 1927.

La Curia designa entonces, su sucesor, al Padre Raed. Su cercanía a los niños y a los pobres le hizo ganar el cariño del pueblo, que lo sintió como uno de los suyos.

En materia religiosa, le dio un gran impulso a las peregrinaciones a la Basílica de Luján, que en aquellos años se realizaban en tren. Igual relevancia tuvo la numerosa concurrencia de saladillenses al Congreso Eucarístico de 1934, al que vino el Cardenal Eugenio Pacelli, que posteriormente sería el Papa Pío XII.

A la obra de la nueva Iglesia le faltaba aún la culminación de la torre. A ello se abocó el Padre Raed con gran empeño, para lo que organizaba colectas y festivales, para reunir fondos.

Bendición de las campanas de la Iglesia

Bendición de las campanas de la Iglesia
Fotografía de la página “Saladillo en Sepia”

La obra fue encargada al constructor Emilio Ferrari, quien la levantó dejando en los entrepisos, aberturas para subir las campanas. Entre el 2º y 3º piso, se dejaron las aberturas para el reloj y un gran ojo de buey con aplicaciones esculturales. La cúspide está recubierta de pizarra inglesa y una cruz de hierro fundido. En julio de 1934 se colocaron dos de los cuatro relojes que llevaría y en 1938 se bendicen y colocan las cinco campanas, con lo que la obra queda concluida.

En ese mismo año coloca la piedra fundamental e inicia las obras para la construcción de la capilla de Del Carril.

Testimonios orales dan cuenta del trato afectivo que el Padre Raed tenía con los niños. Hay quienes lo recuerdan jugando al football, con la sotana arremangada, o con los bolsillos de esta repletos de caramelos. Nunca faltaron para el día del niño y reyes el regalo de juguetes y golosinas. En esta misma línea se inscribe su idea de hacer de la vieja iglesia, ya en desuso, un cine-teatro parroquial, al que los niños pobres ingresaban en forma gratuita. Este es el remoto origen del actual teatro “La Comedia”.

Reunión de la Sociedad Sirio Libanesa

Reunión de la Sociedad Sirio Libanesa
Fotografía de la Colección del Museo de Saladillo

Si su vínculo con la comunidad era estrecho, más aún lo era con sus paisanos que desde hacía un tiempo habían formado la Sociedad Sirio Libanesa de Saladillo. En cuanta reunión o festejo realizaba esta colectividad, allí estaba presente el Padre Raed.

En diciembre de 1933 organiza en el Teatro Italiano un gran festival de ayuda a los desocupados, que en aquellos años fueron muchos.

En noviembre de 1934, en el local de la Cooperativa Agrícola “La Fraternal”, ofreció una disertación sobre la necesidad de mantener en funcionamiento la Junta Reguladora de Granos en el país. Se incorpora de este modo, como lo había hecho en Carhué, a la lucha de la Federación Agraria, con su lema “La Tierra para el que la Trabaja”, en contra de los grandes latifundios. En esta lucha lo acompaña Don Isidoro Medina, líder del Partido Socialista local.

Lejos de lograrse el objetivo de que la tierra sea para quien la trabaja, la respuesta son los desalojos de los chacareros arrendatarios. Rinde más tener el campo con vacas, que con inquilinos.

Son los tiempos de la “Década Infame”, en la que el Partido Conservador se impone por la fuerza, con la “Policía Brava”.

Varias son las ocasiones, en que esta policía montada, se dirige a los campos para sacar a la calle a los chacareros con sus mujeres e hijos. No pocas fueron las veces, en que se encontraron en la tranquera con el Padre Raed, impidiéndoles el paso.

En el año 1938, don Juan Ghiorzi, no había podido pagar el pavimento, que pasaba frente a su casa, en la calle Ministro Sojo, casi Almafuerte. La empresa constructora le hizo juicio y se llegó a la instancia de rematarle la casa.

Eran las dos de la tarde y una buena cantidad de vecinos habían concurrido a la subasta – cuenta Alberto Benítez en su Cronología Histórica, página 265 – De pronto, sotana al viento, con sombrero, apareció el Padre Raed. Traía un cajón vacío debajo de uno de sus brazos. Lo colocó en medio de la gente, subió al mismo y gritó: _ Al que ofrezca algo por esta casa, no lo voy a excomulgar, pero será persona no grata en mi iglesia. El cura fue aplaudido, el remate se suspendió y don Juan Ghiorzi vivió en su casa hasta el día en que se murió”.

En 1953 fue trasladado a Azul, pero sus gestos populares no fueron bien vistos en aquella ciudad. Al decir del periódico “La Semana”, del 02/11/1958, el entonces Obispo de Azul, posteriormente Arzobispo de La Plata, Monseñor Plaza, con repudiables vínculos con la dictadura militar de 1976, persiguió al Padre Raed: “… se interpuso tenazmente en su camino, haciéndolo objeto de una implacable persecución que se resolvió en su virtual «destierro» en Máximo Paz. ¿Celo sacerdotal? ¿Envidia? ¿Prepotencia arzobispal? ¡Quién penetra en los abismos del alma humana!”.

Pasó entonces a desempeñarse en el Gran Buenos Aires. Con admiración, sus antiguos feligreses de Saladillo, leen en el diario “Clarín” de Buenos Aires, los elogios a la obra del cura en Lanús.

El 23 de octubre de 1958, la triste noticia del fallecimiento del Padre Raed, enluta a Saladillo. El Intendente Municipal suscribió un decreto de honores por el cual se disponían tres días de duelo en Saladillo. Fue velado primeramente en la Iglesia San Eduardo de Máximo Paz, donde el Doctor Raed era cura párroco.

Luego sus restos fueron trasladados a Saladillo, por la empresa Acquaviva. Una multitud lo aguardaba en la Plaza 25 de Mayo. En la puerta de la Iglesia, el cura párroco Alejandro Ruppel, recibió el cortejo.

Sepelio del Padre Raed en Saladillo

Sepelio del Padre Raed en Saladillo
Fotografía del Periódico “La Semana”

Colocado en el centro del templo, durante toda la noche desfilaron frente al féretro centenares de vecinos que se acercaron a despedirlo.

A la mañana siguiente fue conducido a pulso hasta la sede de la Sociedad Sirio Libanesa.

Ya en el cementerio local, el señor Alejandro Salomón, en nombre de la colectividad pronunció un sentido discurso, al que siguieron otros oradores.

El 26 de agosto de 1962, con la presencia del Obispo de Azul, Monseñor Marengo, se le dio su nombre a la plaza del “Barrio Obrero”, como un justo homenaje a quien se identificó con la clase trabajadora. Una calle lateral de esta plaza, lleva el nombre de su viejo compañero de lucha, Isidoro Medina.

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