“HILARIO ARMENDÁRIZ: UN RADICAL EN LOS TIEMPOS DE PERÓN”

Hilario Armendáriz

Hilario Armendáriz
Fotografía: “El Argentino” – 23/09/1988

La década de 1945 a 1955 fue particularmente intensa en la República Argentina. Con sus luces y sombras que se proyectan en la actualidad resulta interesante recordarla para comprendernos mejor.

En Saladillo, esa intensidad con que se la vivió no fue menor. Paulatinamente irán surgiendo en nuestras notas ángulos diversos desde donde abordarla.

En esta oportunidad lo haremos recordando la figura de un hombre que fue central en los hechos locales de aquellos años: Hilario Armendáriz.

Nacido en el seno de una familia cuyo apellido es en Saladillo sinónimo de política, Hilario Armendáriz fue el hombre del radicalismo local en los años en que Juan Domingo Perón alcanzó la plenitud de su liderazgo en todo el país.

De joven abrazó la profesión de médico, otra impronta de su entorno familiar, y se instaló con su consultorio particular en la calle Almafuerte. Se casó con Sara Humet con la cual tuvo dos hijos: un varón, apodado “Chirringo” y Sarita. En el ámbito familiar la vida lo golpeó fuertemente dos veces: enviudó muy joven y tempranamente también perdió a su hijo que había llegado a ser pediatra.

Su interés por las cuestiones sociales lo llevó a participar en la fundación del Rotary Club en Saladillo y a ejercer la presidencia del Club Social. De un alto nivel cultural ofreció una conferencia en la Biblioteca José Ingenieros en 1943. Él lo hizo sobre la Revolución Francesa y en la misma oportunidad Susana Soba disertó sobre El Quijote.

Pero su gran pasión fue la política. Desde muy joven abrazó la causa de la Unión Cívica Radical, en la que llegó a ser presidente del comité local. En los tiempos del fraude combatió apasionadamente contra los Conservadores por conseguir elecciones limpias en las que se respetara la voluntad popular.

Esa militancia lo posicionó en el lugar central que ocupó en los años posteriores a 1943, cuando todo parecía indicar que regresaba la hora del Radicalismo, pero que la Revolución del 17 de Octubre de 1945 cambió de rumbo.

Como dijimos, esos años tuvieron luces y sombras, reivindicaciones sociales, autoritarismo, participación popular, agresiones mutuas, todo se alterna en un juego que atenta contra la democracia misma. Esa democracia que según recuerda Carlos Antonio Gorosito, Hilario Armendáriz juzgaba que “dentro de los sistemas imperfectos, es el más perfecto”.

Entre esas manipulaciones de poder que es bueno visualizar para comprender hasta que punto han sido desterradas, porque conspiran contra nosotros mismos, estaba la de apoderarse uno y otro bando de instituciones intermedias que pertenecen al conjunto de la sociedad, por ejemplo órganos vinculados a la salud o la educación.

Eso ocurría hacia 1947, cuando los médicos vinculados al radicalismo tenían vedado su acceso al hospital público. Esto llevó a que los doctores Hilario Armendáriz, Héctor Demaría Massey, Guillermo Hansen, Víctor Freiberg y Emeterio Martínez, constituyeran aquel año el Sanatorio Saladillo y posteriormente una asociación médica, hoy conocida como Círculo Médico.

Un año después, mientras el liderazgo de Perón y de Evita se agigantaba en el país, Hilario Armendáriz triunfa en las elecciones municipales de Saladillo y asume como intendente el 1º de mayo de 1948. De su gestión de aquellos años queda como recuerdo su amor a la cultura, cuando por decisión suya en 1952 son donados los antiguos terrenos del corralón municipal, para la construcción de la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre.

Pero la resistencia radical de 1948 ya no puede ser sostenida en 1952. Hilario Armendáriz por la Unión Cívica Radical obtiene 5.458 votos y Tomás Lissalde del Partido Peronita obtiene 5.938, consagrándose intendente. Son innumerables las medidas y obras de la gestión de Lissalde, que serán objeto de otras notas, pero la que viene a colación en el marco de la historia que estamos narrando es una ordenanza que establecía la estabilidad y el escalafón de los empleados municipales.

En abril de 1955, Hilario Armendáriz se postula nuevamente y el voto popular lo lleva una vez más al Palacio Municipal. Pero se avecinan horas decisivas que marcan el fin de la década.

A los pocos días de asumir su segundo mandato, el Concejo Deliberante deroga aquella ordenanza de los tiempos de Lissalde respecto a los empleados municipales. Se disponen cesantías y se designan reemplazantes. El Sindicato de Obreros y Empleados Municipales toma los edificios de la Municipalidad y el corralón, impidiendo el ingreso de los reemplazantes. En el Hospital sin embargo, son reemplazados enfermeros , cocineros y porteras. La situación ahora es inversa a la de 1947 cuando se creaba el Sanatorio Saladillo.

El Secretario General del Sindicato de Municipales, Gerónimo Izeta y el de la Sanidad, Julio Pérez del Cerro, llegan a Saladillo. En un plenario realizado en el Teatro Español, los trabajadores resuelven repudiar la actitud de las autoridades municipales y se decreta un paro de actividades por tiempo indeterminado. El paro fue total, durante dos días no hubo reparto de pan, ni venta de carne, sólo permitiéndose el de la leche. Al cabo de los cuales se efectuó un multitudinario acto, con la asistencia de alrededor de 4.000 personas, en el que se anunció la intervención municipal por parte del Gobierno Provincial. Armendáriz trato de resistir la medida, pero finalmente su breve mandato culminó con la asunción del Comisionado Juan Julio Anselmo Rivero el día 15 de mayo de 1955.

Cuatro meses después, el Gobierno de Perón es derrocado por la llamada Revolución Libertadora. El 2 de octubre el gobierno de facto reintegra en su cargo de intendente a Hilario Armendíz. La pregunta surge necesariamente: ¿Debió aceptar este modo de reintegrarse al cargo o debió esperar la reapertura del juego democrático al cual pese a sus imperfecciones él consideraba el mejor? A la distancia la respuesta parece fácil, pero se vivían en aquellos años momentos de tensiones, enfrentamientos y proscripciones, que hacían difícil la toma de decisiones claras. Finalmente en 1957, presenta su renuncia por oponerse al aumento de las tarifas eléctricas impulsada por el Gobierno de Aramburu.

Hilario Armendáriz, fue luego Diputado Provincial y miembro de la Comisión del Centenario de Saladillo.

Vivió sus últimos años en la ciudad de La Plata, donde falleció a los 87 años el 10 de setiembre  de 1988. Sus restos fueron trasladados a Saladillo recibiendo el reconocimiento de sus correligionarios, antiguos adversarios y el pueblo que siempre lo recordó como a uno de sus grandes hombres de la historia, pese a las luces y sombras señaladas.

One Comment

  1. ROBERTO OSCAR COTIGNOLA 2017/09/04 11:58 Responder

    YO TENÍA 19 AÑOS , UN DÍA SENTÍ UN DOLOR FUERTE EN EL VIENTRE LA DERECHO,VOY AL CONSULTORIO DEL DOCTOR HILARIO ARMENDARZ, LUEGO DE REVISARME , ME VESTITE Y COMENZÓ A ESCRIBIR , Y ME DICE ANDÁ AL SANATORIO DALE ESTO A MARÍA (MAIDANA) Y MAÑANA TE OPERO DE APÉNDICE, LE RESPONDÍ DOCTOR YO NO TENGO PLATA PARA PAGAR EL SANATORIO , Y ME RESPONDIÓ , YO NO TE HE PREGUNTADO SI TENÉS PLATA , DEBO OPERARTE CUANTOS ANTES. ESO ERA EL DOCTOR HILARIO ARMENDARIZ , EL MISMO QUE EN 1951 EL PERONISMO LO LLEVO PRESO CUANDO SE PRODUJO EL ALZMIENTO DEL GENERAL MENENDEZ EN COMPO DE MAYO.-

    http://robertooscarcotignola

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