“DON JUAN ETCHEGOYEN: UN MAESTRO AUTODIDACTA”

Juan Etchegoyen

Juan Etchegoyen
Fotografía: “La Semana” – 10/03/1929

Es extensa la lista de grandes maestros que en 150 años de historia han pasado por nuestras escuelas. Ellos, en gran medida han moldeado la matriz de lo que hoy somos. Todos nuestros grandes hombres y mujeres, de los más diversos ámbitos, fueron formados en su infancia por estos docentes.

Hoy Saladillo cuenta con un Instituto Superior que prepara a los educadores. A principios del Siglo XX hubo un antecedente en la Escuela Normal que fundó Taborda. Pero antes, esos hombres eran meros autodidactas, apasionados por la cultura, que en un momento de sus vidas compartían con el resto, convirtiéndose en “Maestros por aclamación popular”. Tal es el caso de Don Juan Etchegoyen

Quienes lo conocieron cuentan que Don Juan Etchegoyen fue ante todo “un hombre bueno”. Fue también un apasionado que dedicó sus mejores años al afianzamiento de la educación primaria en nuestro pueblo. Luego de recibir las primeras letras en la Escuela de Varones, aquella que inició Zamorano y continuaron Rossi y Ledesma, Juan cultivó en soledad su propia cultura. El pequeño Saladillo no le ofrecía otras oportunidades. Sin embargo llegó a adquirir amplios conocimientos que lo distinguían en las reuniones sociales por su trato agradable y el tono seductor de sus conversaciones.

Un hombre así no podía pasar desapercibido en un contexto social donde al analfabetismo era un flagelo a combatir. Fue así que en 1887 fue invitado a ejercer como maestro, iniciando el 18 de abril de ese año una carrera docente que desarrolló hasta el final de sus días.

En marzo de 1893 se aleja de las aulas para ocupar poco tiempo después el cargo de Secretario del Consejo Escolar, desde donde desarrolló una gigantesca tarea para mejorar las condiciones requeridas para ofrecer una educación adecuada a los jóvenes y niños del pueblo. Ejerció este cargo hasta 1911, cuando se acoge a los beneficios jubilatorios.

Pero Don Juan no iba a ser en la vejez un abuelito sentado en una reposera, aunque bien lo merecía. Apareció por esos años en Saladillo, un joven médico apasionado por la educación, en el que fácil es imaginar que Etchegoyen se habrá visto reflejado. Se trataba del Doctor Héctor Taborda, quien considera que no se podía dejar al destino que nos ofreciera maestros como Etchegoyen. Taborda entiende que es necesario ocuparse de la formación de los futuros docentes y en 1915 funda la Escuela Normal.

Los ojos de Don Juan recobraron el brillo de sus años jóvenes y se suma a la cruzada de Taborda haciéndose cargo de la cátedra de Historia Argentina en la nueva escuela.

Una corta dolencia le ocasionó la muerte el 10 de marzo de 1925. Los alumnos de las escuelas urbanas se turnaron en guardia durante su velorio y la banda municipal, dirigida por Francisco Barbera, acompañó el cortejo fúnebre ejecutando la marcha fúnebre de Chopín. El pueblo en masa se acercó a acompañarlo, en un tiempo en el que eran marcadas las diferencias sociales, todos los sectores populares lo acompañaron hasta el cementerio, porque Don Juan Etchegoyen había sido el maestro de todos.

One Comment

  1. Jorge Marcelo Etchegoyen 2014/09/08 0:09 Responder

    Con asombro leí esto sobre don Juan Etchegoyen. Mi bisabuelo se llamaba igual, pero vivió en la ciudad de Pilar – Buenos Aires. Falleció en 1929. Quisiera saber si hay familias de este apellido en Saladillo y si es así me gustaría tener noticias de ellos. gracias.

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