“EL «CHOLO» CATALÁN Y SUS BARRILETES”

El «Cholo» Catalàn (Fotografìa de Walter Nievas)

El «Cholo» Catalàn (Fotografìa de Walter Nievas)

Hijo de doña Marcela Catalán, el 27 de mayo de 1916, nació Gabino Basilio, nombre desconocido para la mayoría, que lo recordará mejor por su afectivo apodo: “El Cholo Catalán”.

Cuando yo era chiquito mi familia era muy pobre – recordaba el “Cholo” en un reportaje que le hiciera nada menos que Carlitos FerrarioSiempre miraba a otros chicos jugando con sus barriletes y pensaba lo lindo que sería poder tener uno”.

Su mamá tenía una amiga con un hijo, que ya se había hecho grande. Un día este muchacho se acerca al “Cholo” y le dice: _ Vení, que te voy a hacer un regalo. Y le entregó un barrilete.

¡Qué alegría me dio!, comentaba el “Cholo” a sus 85 años, con un corazón ya enfermo, pero que nunca dejó de ser niño. Y allí comenzaron a volar sus sueños. Teniendo por modelo aquel primer barrilete, siempre dispuso de algunas cañas, el papel de un diario viejo, un poco de hilo y algunos trapos para hacer las colas y fabricar sus propios barriletes.

Trapos y medias viejas sirvieron también para fabricar otro de los juguetes que alegró su humilde infancia: la pelota.

Y así creció en el potrero, remontando barriletes y jugando algún picado con los amigos del barrio, que aprendieron a quererlo.

El «Cholo» Catalàn - Alberto Benìtez - Walter Nievas (Fotografía de Walter Nievas)

El «Cholo» Catalàn – Alberto Benìtez – Walter Nievas (Fotografía de Walter Nievas)

Pronto se destacó por sus habilidosas gambetas y a los 14 años se le presentó la oportunidad de vestir la casaca azul y oro de Jacobo Urso. Pasó luego al viejo Club Jujuy, regresó a Urso y más adelante vistió la camiseta de Argentino, instituciones todas en las que él recordaba como lo mejor, la cosecha de amigos.

Tuvo la oportunidad de jugar en Quilmes, pero la convocatoria a Campo de Mayo para realizar el servicio militar, se lo impidió.

Su momento consagratorio como futbolista él lo recordaba en una final entre Jacobo Urso y Huracán. Una infracción cometida le dio a Urso la oportunidad de un tiro libre. Iocco estaba en el arco de Huracán y al “Cholo” Catalán le tocó ejecutarlo. “¡Ese gol nos dio el campeonato!”, comentaba con brillo en los ojos.

Aprendió también a tocar la guitarra y cantar. _Una vez lo vi cantar en el teatro Español, recordaba Oliveto, su antiguo vecino del barrio Falucho.

Tenía alma de artista y con sus habilidosas manos aprendió a trabajar el yeso y fabricar adornos para el jardín, virgencitas, frutas, paisajes de campo y cantidad de objetos a los que decoraba con pinturas coloridas.

De este modo también sumaba algunos pesos, con los que, junto a los ahorros de trabajos diversos en los que se rebuscaba la vida, logró comprarse un Torino blanco. Llegar al auto fue para el “Cholo” un sueño de juventud, pero decidió venderlo y con ese dinero instalarse una despensa en la esquina de Emparanza y Joaquín V. González, en el corazón de la Falucho.

El «Cholo» Catalàn - El «Pato» Peralta (Fotografía de Walter Nievas)

El «Cholo» Catalàn – El «Pato» Peralta (Fotografía de Walter Nievas)

Como un anexo de ese negocio siguió vendiendo sus artesanías en yeso y sus barriletes, de los que se había hecho un experto constructor.

Chicos de todos los barrios acudían con sus monedas a comprar los barriletes del “Cholo Catalán”. Papagayos, estrellas y cajones de distintos tamaños, con los colores de Boca, River, San Lorenzo o cualquiera de los clubes de sus amores. Era un vendedor de sueños y más eran los que regalaba, que los que vendía.

Todos recuerdan el asombro que se produjo una noche cuando una luz apareció en el cielo. ¡Era un gran cajón hecho por el “Cholo Catalán”, al que le había colocado una linterna en su interior!

Tal fue la fama de este barriletero de Saladillo, que la revista “Así” de Buenos Aires, vino a hacerle una nota.

Cuando jugaba el combinado de Saladillo, la cancha de Argentino era una fiesta y los barriletes rojos y blancos del “Cholo” alegraban la tribuna. Muy recordado fue un encuentro disputado contra Tres Arroyos, en el que un gran cajón, con la leyenda “Dale Rojo”, volaba sobre la cancha.

Chicos de la Falucho con un gran cajòn (Fotografía de Carlos Gianonni)

Chicos de la Falucho con un gran cajòn (Fotografía de Carlos Gianonni)

El dolor de la muerte de su compañera lo llevó a vender la despensa y retirarse a una chacra de Saladillo Norte. Allí siguió fabricando algunos barriletes, sus adornos de yeso, haciendo quinta y sobreviviendo apenas con una pensión graciable, tan pobre como cuando era niño.

Don Pedro Nievas, había sido un amigo de la vida, casi un hermano, y un nieto de éste, Walter Nievas, lo encontró al “Cholo” en esta instancia. Viendo en él a su abuelo, se ocupó de acompañarlo y le consiguió un lugar en el “Hogar de Ancianos”.

Allí, el 9 de Julio de 2003, el “Cholo Catalán” se hizo barrilete y levantó su vuelo.

4 Comments

  1. Alejandro Mariotto 2017/07/30 13:52 Responder

    Hermosa nora. Gracias Marcelo por rescatar del olvido a estos queridos personajes de Saladillo (y que mejor que hacerlo para el aniversario de la fundación de nuestro pueblo).

  2. Oscar Adorno 2017/07/30 13:59 Responder

    Que bella historia de vida y solidaridad muchas gracias chicos es un hermoso trabajo el de ustedes ..

  3. claudia calcedo 2017/07/30 18:19 Responder

    una hermosa historia de un hombre en apariencia común pero con alma de barrilete ,gracias Marcelo por tu trabajo sostenido

  4. Cristian catalan 2017/09/20 12:59 Responder

    Hola ese del que hablan es. Mi bisabuelo que nunca conocí alguien podría mandarme info de el a mi mail cwelectronica@gmail.com se agradecería mucho

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