“EL PIBE CABEZA POR LOS CAMINOS DE CAZÓN”

«El Pibe Cabeza»

«El Pibe Cabeza»

La presencia de la firma Nestlé en nuestro país data de fines del siglo XIX, pero su radicación definitiva se produce a principios de la década del ’30. Sus leches condensadas, harinas lacteadas, chocolates, caramelos, cafés y un sinnúmero de productos que se van incorporando, alcanzan gran popularidad.

En Saladillo y los pueblos de sus alrededores, era el representante de la firma en 1937, el joven Enrique Arroyo.

Siendo la totalidad de los caminos de tierra, el modo más cómodo de viajar era el ferrocarril, pero para que tuviera mayor libertad de movimiento, sin depender de los horarios del tren, la empresa lo proveyó de un moderno automóvil Ford 8, modelo 1935.

Luego de visitar su  numerosa clientela en Saladillo, el señor Arroyo pasó por los pueblos de Toledo y Polvaredas, para dirigirse luego hacia las estaciones de Cazón y Del Carril, planeando emprender posteriormente su regreso a Buenos Aires.

Era el sábado 16 de enero de 1937, una hermosa tarde de verano, ideal para disfrutar de los caminos rurales.

Luego de pasar el Vivero de Cazón, por el camino que se dirige hacia Del Carril, divisó un lujoso vehículo sedan de cuatro puertas, marca «Lafayette Nash», parado a un costado del camino. Cuatro hombres elegantemente vestidos le hicieron señas para que se detenga.

Arroyo supuso que los hombres habían sufrido algún desperfecto mecánico y siendo él un conocedor de esos difíciles caminos, sabía que a nadie se dejaba abandonado en esos lugares. Otro día podría ser él quien necesitase de auxilio y en consecuencia detuvo la marcha.

Alfredo Ritondole

Alfredo Ritondole

Grande fue su sorpresa al comprobar, que los hombres sin intentar ocultar sus rostros, estaban fuertemente armados con winchesters y ametralladoras. Lo obligaron a descender del vehículo e internarse en un maizal que allí crecía. Arroyo temió lo peor. Lo ataron de pies y manos utilizando un echarpe y un cinturón de cuero. Le robaron todo el dinero de sus ventas, que ascendía a $ 280.-, y le dejaron sin embargo el reloj indicándole la hora, para que no intentase desatarse y denunciarlos antes de pasado un prolongado tiempo.

Los asaltantes se llevaron el automóvil Ford, dejando abandonado el costoso Lafayette, al que quitaron las llaves. Junto al auto y el dinero, le sustrajeron una máquina de fotos, un revolver y sus prendas personales.

Entre los nervios y tratando de cumplir por temor el plazo estipulado por los maleantes, tardó bastante en liberarse de las ataduras. Cuando al fin pudo incorporarse, regresó al camino y poco después dio con unos agricultores de Cazón que lo socorrieron y dieron aviso a la policía.

El Comisario Suquía, con un grupo de sus hombres, se hizo presente en el lugar. “Las circunstancias que rodearon el hecho, hicieron pensar de inmediato en la presencia de pistoleros avezados ya que no es posible admitir que un atraco de tal naturaleza podría llevarse a cabo por delincuentes rurales”, informa “La Semana” del 24/01/1937.

Si bien fueron alertadas las comisarías de los pueblos limítrofes, fue imposible dar con el paradero de los prófugos. El señor Arroyo fue llevado de regreso a Saladillo y se hizo venir una brigada especial de inspectores de La Plata.

Estos trajeron un álbum con las fotografías de los más famosos delincuentes de la época. Apenas comenzó a mirarlas, Arroyo reconoció a quien señaló como el jefe de la banda, por ser el que llevaba la voz cantante. Se trataba ni más ni menos, que del famoso «Pibe Cabeza». Tal era el apodo de Roberto Gordillo, de 28 años de edad, quien actuaba en compañía de otros célebres pistoleros, tales como Pedro «El Vivo» Ferrari, Florián «El Nene» Martínez y Alfredo Ritondole.

Florián «El Nene» Martínez

Florián «El Nene» Martínez

El referido Pibe Cabeza cuenta con un historial en los archivos de las policías de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, bastante respetable, pues se le atribuyen innumerables asaltos y no menos de 17 homicidios”. (La Semana 24/01/1937).

Las averiguaciones permitieron determinar que el automóvil Lafayette tenía chapa patente de Lomas de Zamora y había sido robado hacía algunos días en Casilda, provincia de Santa Fe.

Los asaltantes anunciaron al señor Arroyo que muy pronto tendría noticias de su automóvil, pues realizarían un asunto de la mayor importancia”, comenta el periódico “El Pueblo” del 21/01/1937.

En efecto, unos días después, otro periódico de Saladillo informaba lo siguiente: “La banda de asaltantes que despojó de su auto y demás efectos, al viajante de la casa Nestlé en el camino a Lobos, volvió a actuar ayer en Córdoba, según transmiten todos los diarios de la Capital. Procedieron de igual forma, detenidos con su auto en un camino hicieron señas a un auto en el que viajaba una señorita adinerada con su administrador y una vez detenido le quitaron el manejo del auto, abandonaron el Ford 8 del señor Arroyo y se llevaron a la señorita, exigiendo ahora $ 10.000 para rescatarla. Resulta pues, que el señor Arroyo puede ya disponer de su auto”. (Las Noticias 23/01/1937).

Pero este episodio, que se inició en Saladillo y continuaba en Córdoba, significó el fin de las andanzas del «Pibe Cabeza».

Ese asunto de mayor importancia que anticiparon a Arroyo, consistía en un muy planificado atraco al Ferrocarril Central Argentino, en Córdoba. El intento de golpe se produjo el día 21, pero algo salió mal y debieron huir a toda velocidad. Doblaron en la esquina de la calle Entre Ríos al tiempo que el canillita de la estación Ubelindo Ganzález, de tan solo 11 años, cruza distraídamente contando las pocas monedas obtenidas por los diarios. El conductor del Ford’35, robado en Saladillo, logra esquivarlo y apenas lo roza dejándolo caído sobre los adoquines. El auto se despista y se detiene sobre la vereda.

El canillita Ubelindo Ganzález

El canillita Ubelindo Ganzález

Uno de los hombres desciende y se acerca al niño, al que arroja unas monedas para consolarlo. Luego regresa al auto y se disponen a continuar con la huida.

Un policía, que cumple funciones de vigilante en la estación, presenció el accidente, pero desconoce el resto de la historia. Se trata del cabo Santiago Pilar Contreras, quien toma al niño de un brazo y pretende que los hombres lo lleven a un hospital.

Antes de que pueda reaccionar, se encuentra con un revolver apuntando su cabeza. Niño y policía son subidos al vehículo. Salen de la ciudad y toman el camino que conduce a Jesús María. Necesitan cambiar de coche y recurren a su estrategia del desperfecto mecánico. Es así como se produce el episodio informado por “Las Noticias”.

Alberto Salas, administrador de la estancia «El Chingolo», viaja en un Chevrolet, en compañía de la señorita Angélica Medina. El «Pibe Cabeza» y su banda se llevan el Chevrolet, dejando en el camino a Salas, con el Ford’35 de Arroyo.

Angélica Medina es llevada junto al canillita y el cabo Contreras. Es mucha la carga y los riesgos de llevar a un policía. Llegados a un solitario descampado, deciden ultimarlo.

Luego de viajar todo un día, el pequeño canillita y la joven Medina son liberados en las inmediaciones de Luján.

Angélica Medina

Angélica Medina

Demasiado vértigo, demasiados errores, la policía esta vez está orientada y dispuesta a acabar con la peligrosa banda.

Se refugian en una casa en Mataderos, pasan los días y las provisiones se acaban. Necesitan robar algunos pesos y un vehículo para huir.

Aguardan hasta la noche del 9 de febrero. Aprovechando los festejos del carnaval, se mezclan entre la gente y las murgas. Pero la policía está tras sus pasos. «El Pibe Cabeza» se apura y busca perderse por las calles del barrio.

El estruendo de los disparos se entremezcla con el redoblar de los tambores. Está rodeado, resiste cuanto puede detrás de un árbol. Las balas se acaban y también su suerte. El titular de los diarios a la mañana siguiente, será: “Fue abatido el Pibe Cabeza”.

5 Comments

  1. TERESA FAIAD 2017/08/06 12:41 Responder

    … EL HECHO ME OBLIGA A REFLEXIONAR,. * AL MENOS LOS LADRONES TENÍAN CIERTOS CÓDIGOS PUES PRESERVABAN A LOS AGREDIDOS. HOY POR UNA CAMPERA O POR QUE SI… MATAN. * GRACIAS MARCELO POR COMPARTIR. FELICITACIONES!!!

    • Jesús Delía 2017/09/10 18:31 Responder

      El relato dice que al policía lo “ultimaron”…tantos códigos no tenían.

  2. saladilloensepia 2017/08/08 12:58 Responder

    Muy bueno!
    Creo haber escuchado, no estoy seguro, de una anécdota entre Francisco “Pancho” Delía y el Pibe Cabeza. Algo así como una apuesta relacionada con la puntería?

    http://www.saladilloensepia.com.ar

  3. claudia calcedo 2017/08/08 14:36 Responder

    Una historia apasionante

  4. Alejandro Mariotto 2017/08/11 1:37 Responder

    Muy interesante historia, la del pibe Cabeza en Cazón no la conocia. Si había oido hablar de cuando estuvo con Don Francisco Delía y este último lo deslumbró con su muy buena punteria y el pibe Cabeza se lo quizo llevar con él.

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