“EL TEATRO « MARCONI» DE LA SOCIEDAD ITALIANA”

Teatro Guillermo Marconi

Teatro Guillermo Marconi

Al igual que la mayoría de los pueblos de la Provincia de Buenos Aires, Saladillo está formado por descendientes de inmigrantes que huyendo de la guerra, el hambre o simplemente buscando un futuro mejor, vinieron a América a fines del siglo XIX. De esas diversas colectividades, la italiana fue la más numerosa.

En un ámbito geográfico y cultural desconocido, a lo que se sumaba la dificultad del idioma, surgió de un modo espontáneo la asociación de connacionales para acompañarse y ayudarse en su nuevo hogar.

El 20 de septiembre de 1874, fecha patria de los italianos, se fundó en Saladillo la «Societá Italiana di Mutuo Soccorso e Istruzione», la que cubierto el auxilio al recién llegado, tenía por objeto mantener las tradiciones culturales de su país de origen e integrarse a la nación que los recibía.

Cada 20 de septiembre era un motivo de grandes festejos, así como también las celebraciones de los patronos de sus pueblos de procedencia. Cursos de enseñanza del idioma, la instalación de una biblioteca y la publicación de un periódico eran las actividades culturales de la Asociación.

A comienzos del siglo XX se decide levantar un edificio social propio, para lo cual se hace un llamado a licitación. La piedra fundamental se colocó el 20 de septiembre de 1910, y en el mes de octubre se inician las obras en un terreno de la esquina de Av. Moreno y Córdoba (actual Álvarez de Toledo).

Teatro Italiano - Fotografía de la Colección del Museo de Saladillo

Teatro Italiano – Fotografía de la Colección del Museo de Saladillo

En el periódico “El Argentino” del 23/10/1910, se informa: “Se proyecta construir un salón teatro, que llenará, se dice, todas las exigencias de la arquitectura moderna, que contará con todas las comodidades deseables, y un edificio de esa índole, convengamos que es una necesidad entre nosotros”.

Se formó una comisión específica para el seguimiento de la obra, presidida en un principio por el Dr. Ferri, pero fallecido este fue sucedido por el dinámico Dr. Héctor A. Taborda. Su primera decisión fue contratar al constructor Félix Bozzano, de reconocida trayectoria en la localidad.

El proyecto era ambicioso y la obtención de los recursos resultó una empresa difícil. Varios años llevó la construcción y en ese lapso el Dr. Taborda renunció a la presidencia de la Comisión, siendo remplazado por Don José Cotignola.

Estando levantadas las paredes y techada la sala, se llamó a licitación para los revoques, colocación de los pisos y detalles decorativos. Esta nueva etapa de la obra estuvo a cargo de otro de los reconocidos constructores de Saladillo, el señor Domingo De Titta.

Finalmente, a principios de 1917 el gran Teatro de la Sociedad Italiana estaba listo para su inauguración, con un cómodo escenario, una amplia sala y 28 palcos distribuidos en los laterales.

El «Coliseo Italiano», como se le dio en llamar a la monumental obra fue inaugurado la noche del miércoles 7 de marzo, con la participación no sólo de la colectividad, sino de todo el vecindario.

El periódico “El Pueblo” ofrece la siguiente crónica:

Eran las nueve de la noche cuando se elevó la tela, descubriendo el palco escénico, ante una sala rebosante de concurrencia.

La compañía lírica de don José Stargiotti apareció en primer término, sosteniendo la bandera argentina e italiana, y el resto de la escena totalmente ocupada por las personas más representativas de la colectividad italiana, presidida por el señor José De Buono.

(…)La orquesta, dirigida hábilmente por el maestro P. Venzoni, inició los acordes del himno nacional argentino que fue cantado por los artistas de la compañía, y en seguida ejecutóse la marcha real italiana”.

Entre los discursos de rigor, se destacó el Dr. Taborda, cuyas dotes de orador eran reconocidas por todos.

La velada continuó con la actuación de la compañía lírica, la que se repitió en las noches sucesivas con variado programa.

Poco después de la inauguración, el periódico “La Semana” informaba: “En el nuevo teatro de la Sociedad Italiana se inaugura el jueves la serie de exhibiciones cinematográficas que dará esa sociedad durante el invierno y para cuyo objeto ha adquirido una buena instalación de cine y contratado las mejores cintas que se desarrollan en Buenos Aires”.

Desde entonces, en la sala del Teatro Italiano se han presentado grupos teatrales locales y compañías de renombre internacional, como la de los Hermanos Podestá. Particularmente, a partir del surgimiento de la radiofonía, causaban gran expectativa la llegada a la localidad de los artistas que interpretaban los radioteatros en las radios porteñas.

Ingeniero Guillermo Marconi

Ingeniero Guillermo Marconi

En este sentido, es de destacar, que desde 1937, le fue impuesto al teatro, el nombre del ingeniero italiano Guillermo Marconi, considerado inventor de la radiodifusión.

Los eventos culturales más importantes tuvieron lugar en sus instalaciones, siendo de destacar el de la Agrupación Bases, realizado en 1928, en el que se hicieron presentes destacadas personalidades de la poesía de la Provincia.

Cuando Saladillo cumplió su Centenario, en 1963, fue la sala del Teatro Marconi donde se realizó la velada de gala de esos festejos.

Importantes actos políticos de diversas ideologías se han desarrollado allí, así como también reuniones gremiales, como las de Federación Agraria y la Cooperativa “La Fraternal”.

Las escuelas han utilizado sus instalaciones para la realización de sus fiestas de fin de curso.

Cuando las butacas todavía no eran fijas, era habitual retirar las sillas y transformar la sala en una amplia pista de baile.

Baile en el Teatro Marconi - Fotografía de la Colección del Museo de Saladillo

Baile en el Teatro Marconi – Fotografía de la Colección del Museo de Saladillo

Pero de todos los servicios que ha prestado el Teatro, el de mayor alcance popular fue el de cinematógrafo.

La concurrencia al cine era un hecho social de relevancia. Los palcos de las salas servían para que las damas mostraran las elegancias de sus vestidos y para asomarse a observar lo que lucían otras. Entre acto y acto se entablaban conversaciones entre los espectadores que daban lugar a nuevas amistades y noviazgos. Decía el periódico “El Pueblo”: “¡Cuántos enamorados han aprendido, viendo en el biógrafo, toda la poesía que encierra un beso, una mirada, una sonrisa, una mueca!”.

En los tiempos del cine mudo, las películas eran acompañadas en vivo por una orquesta que les ponía música. No pocas veces se entablaban discusiones porque el señor de la fila de adelante, se negaba a quitarse el sombrero.

Fue tal el impulso que cobró el cine con la implementación de las bandas sonoras y el color, que la Sociedad Italiana decidió tercerizar el servicio arrendando la sala a empresarios privados. Federico Zarragoicoechea fue el primero y años más tarde lo será su hijo, Pablo Zarragoicoechea, en sociedad con Pablo Fernández.

Cómo no recordar de aquellos días al chocolatero, que con su impecable chaqueta recorría las butacas vendiendo golosinas. Y a Juan Bosco, «el acomodador», que con su linterna guiaba a quienes llegaban tarde o trataba de localizar a los chicos que hacían bullicio.

Luego, los avances de la televisión y la aparición de los videos clubs, obligaron a su cierre.

Pero el cine se resiste a morir en Saladillo. Aquí ha surgido la experiencia de “Cine con Vecinos” y cada año se realiza en la sala del Teatro Marconi un festival de este tipo de producciones.

A lo largo del siglo, el Teatro ha sufrido modificaciones, siendo la más reciente la realizada en el año 2011, mediante la cual se ha puesto en valor esta sala, que continúa siendo el espacio que concentra las principales actividades culturales de nuestra ciudad.

One Comment

  1. Alejandro Mariotto 2017/09/04 2:43 Responder

    Es hermosa la historia de las dos colectividades mas numerosas de inmigrantes en Saladillo (italianos y españoles). Inmigrantes pobres que, con su trabajo y esfuerzo construyeron bellísimos teatros que aún hoy disfrutamos.
    El Cine, por suerte, resurgió luego del video y del cable. El film “Cinema Paradiso” nis muestra la época de oro de los cines de pueblo y su posterior decadencia. Saladillo, en la última década, recuperó sus dos Cine Teatro y es nuestro deber preservarlos para que sigan estando muchísimos años mas.

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