“EL VASCO DE LA CARRETILLA”

El Vasco de la Carretilla - La Semana 18-04-1937

El Vasco de la Carretilla – La Semana 18-04-1937

En los primeros días de abril de 1937, llega a la redacción del periódico “La Semana”, una fotografía de Guillermo Larregui, popularmente conocido como «El Vasco de la Carretilla», que se encontraba en “El Trigo”, partido de Las Flores. En ella se lo ve al «Vasco» con su carretilla, al momento de su paso por Comodoro Rivadavia en 1935. Al dorso, de su puño y letra, había un cordial saludo para el pueblo de Saladillo, con la firma de Larregui.

El Vasco no dice más (informaba “La Semana” del 11/04/1937), por lo que ignoramos si se dirige a esta o si simplemente el saludo obedece a una razón de cortesía. Desde luego que agradecemos la atención del simpático Vasco”.

El Vasco en su campamento - La Semana 18-04-1937

El Vasco en su campamento – La Semana 18-04-1937

Larregui, había nacido en Pamplona en 1885 y llegó a Buenos Aires en 1900, cargado de sueños de aventura, propios en un chico de 15 años. Trabajó un tiempo de carpintero y luego como marino en el Puerto de Buenos Aires. Su espíritu inquieto lo llevó a la Patagonia, donde consiguió trabajo en la compañía petrolera Ultramar, filial de la norteamericana Standard Oil.

Todo parecía indicar que se había establecido para siempre en el sur argentino y en 1935 guardaba la apariencia de un hombre maduro, en el que las aventuras eran un sueño de juventud.

Pero por esos días se produjo una huelga de los petroleros y en las ruedas de ocio con sus compañeros, se echaron a rodar cuentos de hazañas de unos y otros, tratando cada uno de poner el punto al anterior. Fue allí cuando el «Vasco» Larregui lanzó su desafío diciendo que era capaz de llegar caminando desde Comandante Luis Piedrabuena, donde se encontraban, hasta Puerto Deseado, llevando una carretilla con 100 kilos de carga.

Las burlas de sus compañeros y comentarios tratándolo de mentiroso se volvieron gestos de asombro y murmullos de locura, cuando lo vieron preparar sus cosas, cargar la carretilla y emprender el camino. Algunos quisieron detenerlo, pero a cada intento la tozudez del «Vasco» parecía acrecentarse y aligerar sus pasos.

Cuando cubrió los 500 kilómetros propuestos y su nombre se propagó por toda la Patagonia, redobló su apuesta y se propuso llegar a Buenos Aires. Catorce meses después, los diarios y radios porteñas hablaban de la hazaña realizada por «El Vasco de la Carretilla».

Su fama fue enorme y todos pugnaban por sacarse una foto con el personaje. La carretilla de aquel primer raid, fue donado por el propio «Vasco» al Museo de Luján.

La carretilla del Vasco en el Museo de Luján

La carretilla del Vasco en el Museo de Luján

Motivado por esa primera experiencia, decidió iniciar un nuevo raid, partiendo desde Coronel Pringles hasta el límite con Bolivia, en La Quiaca. Partió el 12 de octubre de 1936, pero esta vez venía más preparado logísticamente. Sabía que si se apoyaba en el periodismo de cada lugar, le resultaba más fácil conseguir donaciones y alojamientos en su travesía. Ese fue el sentido que lo movió a enviarle su fotografía y saludo al director de “La Semana”, Juan Carlos Dellatorre.

La historia de Guillermo Larregui ha dado lugar a libros, documentales y películas, pero para nosotros tienen una especial atracción los pequeños detalles de su paso por Saladillo.

Desafiando cábalas, el martes 13 de abril de 1937, luego de hacer un alto en la quinta de don Asencio Asteazarán, «El Vasco de la Carretilla» hizo su entrada a Saladillo por la avenida Moreno. Una multitud de chicos y curiosos salieron a su encuentro. A todos saludaba, no tenía prisa en su marcha. Poco después del mediodía se encontraba ya en la Plaza de nuestra ciudad.

Le fue ofrecido el Prado Español, ubicado en Belgrano e Yrigoyen, lugar donde sus compatriotas organizaban las populares romerías, para que armase su campamento. Allí instaló la carpa que él mismo transportaba en su carretilla, junto a unas mudas de ropa, las pilchas de dormir, una damajuana con agua, una pavita, el mate, un pequeño asador, una ollita y no mucho más.

Permaneció allí hasta el día domingo y gran número de curiosos lo visitaban de continuo para conocerlo y escuchar sus historias de camino. Hasta un grupo de alumnas del Colegio del Niño Jesús fueron a visitarlo, acompañadas por la Madre Superiora.

A todos, el «Vasco» les obsequiaba su fotografía autografiada.

El domingo temprano levantó su campamento y acondicionó la carretilla para reanudar el viaje. A las 11 Hs. autoridades, periodistas y vecinos lo esperaban en la plaza. Larregui pronunció un breve discurso de agradecimiento y saludó a cada uno.

Tomó su carrerilla y avanzó por la avenida Rivadavia, hasta el camino real que conducía a 25 de Mayo, como se denominaba entonces a la avenida Frocham.

Dobló en la esquina del almacén de Doña Ramona, dirigiéndose hacia la estación Saladillo Norte. Se supo que hizo un alto en el almacén de Elordi, en las inmediaciones de la estación Reinoso del Ferrocarril Provincial.

Cruzó más tarde el arroyo Saladillo y se perdió en el camino.

Saludamos muy cordialmente al Vasco de la Carretilla y le deseamos el mejor éxito en su largo raid, exponente de voluntad, energía y fortaleza de la noble raza a que pertenece”, comenta “La Semana” del 18/04/1937.

Veintidós meses después, a comienzos de 1939, el director de “La Semana” vuelve a recibir una carta de don Guillermo Larregui, saludando al pueblo de Saladillo desde La Quiaca. Había llegado finalmente a su destino.

Con posterioridad realizo otros dos viajes: Uno de Villa María a Santiago de Chile (1940) y otro desde Trenque Lauquen a Puerto Iguazú, donde se radicó y pasó los últimos años de su vida.

One Comment

  1. Graciela SAVONE. 2017/08/20 22:08 Responder

    Què nota interesante!!!. Muchas gracias
    por publicarla. Nunca habìa escuchado hablar de este personaje en Saladillo.

Deja un comentario