“LA DESPENSA «SAN ROQUE» Y EL RECUERDO DE DON LUIS ESPÓSITO”

Luis Espósito atendiendo la despensa, junta a la pequeña Marta

Luis Espósito atendiendo la despensa, junta a la pequeña Marta

Entre las muchas tradiciones que los inmigrantes italianos trajeron a nuestro pueblo, las devociones por los santos de sus lugares de origen son las de mayor arraigo. “San Roque” es uno de ellos y su imagen ocupa un lugar destacado en uno de los altares laterales de nuestra iglesia.

Por celebrarse su fiesta, al otro día de las Patronales del Pueblo, es decir del día de la Asunción de Virgen, que se celebra el 15 de agosto, las procesiones de San Roque resultaron siempre multitudinarias, como una continuidad de los festejos del día anterior.

El 16 de agosto de 1957, don Luis Espósito abrió las puertas de su despensa, a la que como buen descendiente de italianos le puso el nombre de “San Roque”.

Atendida por su esposa Odelsia y su hija Marta, la Despensa “San Roque” cumple “60 Años” de atención a los vecinos del barrio, convirtiéndola en una de las despensas con más larga historia que continúa en actividad.

Recordar esa historia nos lleva una vez más a la vida de esos inmigrantes que vinieron a poblar Saladillo hace un siglo y a la figura entrañable de Don Luis Espósito.

Despensa San Roque (Toledo y Juan B. Justo)

Despensa San Roque (Toledo y Juan B. Justo)

Al igual que Yasem Balleto (1), Doña Ramona (2) o Don José Malek (3), otro grupo de inmigrantes provenientes del Líbano tendrán por destino a Saladillo. Llegaron todos en el mismo barco, arribando al puerto de Buenos Aires en 1910.

Marta Simón, venía con su pequeña hija, Camila Juri. El resto de su familia quedó en el Líbano y murieron a causa de la guerra. Se repite en ella la historia de otras mujeres inmigrantes, que sola y en un ambiente en el que desconocía hasta el idioma, desafía al destino.

Vino también don Manuel Salomón, con su esposa María Everienos, que estaba embarazada de su hijo Juan. De este matrimonio nacería en 1925, Odelsia Salomón. Manuel era hermano de Antonio Salomón, el esposo de Doña Ramona.

Por otra parte, proveniente de Consenza, del sur de Italia, llegaron a Saladillo los hermanos Francisco y Andrés Espósito. Andrés tomó otros rumbos y nunca más se supo de él. Francisco, en tanto, se dedicó a las tareas rurales cosechando papas o como alambrador.

Radicados ya estos nuevos inmigrantes en nuestro pueblo, fueron estrechando vínculos y fue así como Francisco conoció a la joven viuda Marta, y decidieron casarse en una iglesia de La Plata. Vivieron en un modesto rancho, en la esquina de Bartolomé Mitre y avenida Frocham, cercanos a los Salomón. En ese lugar, el 8 de febrero de 1928, nació el pequeño Luis Espósito.

Cuando las condiciones lo permitieron, don Francisco compró una fracción de terreno en la esquina de Juan B Justo y Álvarez de Toledo. Ese lugar era todavía un descampado poblado de espinillos, junto a la laguna de Goyeneche, que daba a la avenida Rivadavia. Desde ese punto se podía ver todavía el edificio del viejo hospital.

Con la ayuda del albañil Pedro Iturralde, don Francisco Espósito levantó su casita, la que aún permanece en pie, con dos habitaciones, la cocina, el baño y un corredor.

Él continuaba trabajando en el campo, se iba a la mañana y regresaba a la noche, mientras el pequeño Luis ayudaba al sostenimiento del hogar trabajando en el almacén de ramos generales de doña Ramona Salomón.

Habiendo completado sus estudios primarios, Luis ingresó al seminario de La Plata, para ser sacerdote, pero la salud quebrantada de su padre y su posterior fallecimiento el 13 de enero de 1950, lo obligaron a regresar, para ayudar a su madre.

Fue así que el 16 de agosto de 1957, día de “San Roque”, contando con su experiencia en el almacén de doña Ramona, decidió abrir su propia despensa. Anexó también tres o cuatro mesitas, para el despacho de copas a los hombres del barrio.

Con el negocio ya encaminado pudo constituir su propia familia y el 15 de septiembre de 1961 se casó con Odelsia Salomón. Un año después nació su hija Marta.

Por esos años llegó a Saladillo una empresa que vino a construir el asfalto de las calles que aún quedaban de tierra, en la primitiva planta urbana, que llegaba hasta la avenida Pereyra. Esta empresa estableció su campamento en la manzana que actualmente ocupa el Colegio Nacional y los obreros tomaron a la Despensa San Roque como su lugar de abastecimiento. Terminada la jornada, se bañaban y venían con la «chismosa», como se le decía a la bolsa de los mandados, a buscar las provisiones y tomarse una copita de vino. Algunos de ellos se casaron con chicas del barrio.

Algo similar ocurría cuando llegaban los circos, con sus casillas y carros de animales, que se instalaban en aquel predio. Payasos, trapecistas y enanitos, eran los clientes transitorios de la despensa de Luis.

Pero más allá de estos momentos de clientela ocasional, era necesario reforzar las ventas, para lo cual, en una bicicleta de reparto salía con un gran canasto a vender  los fiambres de Daniel Bustingorri, a otros negocios del pueblo. Además hacía el reparto de las mercaderías de su negocio a una numerosa clientela que tenía en el centro. En tiempos, en los que todavía no existían los grandes supermercados, la Despensa San Roque ofrecía un muy buen surtido de mercaderías de calidad. Unas de sus principales clientas eran las monjas del Colegio del Niño Jesús que tenían entonces el internado de pupilas.

Terminado el reparto, Luis dedicaba su tiempo a hacer quinta y a la cría de conejos de angora, oficio que había aprendido de don Mingo Crognale. Llegó a tener hasta 500 conejos, Un muchacho lo ayudaba a esquilarlos y en tren viajaba con las bolsas repletas de lana, a una fábrica de tejidos en Buenos Aires, de la que traía finísimo pulóveres para vender.

También tenía criaderos de lombrices californianas, que vendía a los pescadores de la zona.

Luis tenía ese espíritu emprendedor de los inmigrantes y por sobre todo era un hombre bueno y amigable. Los viajantes de las distintas marcas que llegaban a su negocio, en numerosas ocasiones se quedaban a almorzar algunos de los sabrosos platos que preparaba Odelsia.

Procesión en la Capilla del Carmen (Rivadavia y Sanguinetti)

Procesión en la Capilla del Carmen (Rivadavia y Sanguinetti)

Pero si algo lo caracterizó especialmente fue su condición de hombre creyente. Junto a Odelsia, Alejandro y Chichí Salomón fueron los gestores de la Capilla del Cármen, en el barrio Apeadero. Fue ministro de la eucaristía y su constancia visitando enfermos, llevando estampitas, rosarios y medallas, pero sobre todo compañía en los momentos difíciles, lo hicieron un personaje único.

Algo que todos disfrutamos cuando éramos chicos, pero que Luis disfrutó más que los propios chicos, fueron sus caracterizaciones de los Reyes Magos. Con capa, barba y corona, en un carro tirado por caballos, venían los tres personajes saludando a los niños que salían a su encuentro. Llegados a la plaza, repartían juguetes y golosinas que habían logrado reunir. Por la noche, Luis regresaba a su casa, con el corazón henchido, con montones de dibujos y cartitas que le regalaban los niños y el se ocupaba de guardar.

Los Tres Reyes Magos (Luis a la izquierda)

Los Tres Reyes Magos (Luis a la izquierda)

Este hombre con corazón de niño, falleció el 20 de noviembre de 2006, pero Odelsia y Marta han continuado con las puertas abiertas del almacén. “San Roque” es mucho más que la despensa del barrio, es un lugar de reunión entre los vecinos. Allí siempre hay una silla disponible y el mate preparado para el que llega, sea cliente o viajante.

Entre los vecinos más antiguos, siguen estando “La Ñata” Tierno, la modista del barrio; Quintana, el colchonero; Vespaciano, que una hija se casó con los obreros del asfalto; Dabobe, González y tantos otros.

La calidez, el olorcito, la familiaridad que hay en una despensa de barrio, no lo tiene ni el mejor de los supermercados”, comenta Marta resumiéndolo todo.

(1)   http://historiasaladillo.com.ar/hs/2016/03/yasem-balleto-y-su-bicicleta/

(2)    http://historiasaladillo.com.ar/hs/2017/03/dona-ramona-la-abuela/

(3)     http://historiasaladillo.com.ar/hs/2017/05/la-despensa-de-malek/

Marta atendiendo a los vecinos

Marta atendiendo a los vecinos

Odelsia (92) y Marta

Odelsia (92) y Marta

Los Reyes Magos en los fondos de la Iglesia

Los Reyes Magos en los fondos de la Iglesia

Baltasar (Luis), saludando desde un Jeep

Baltasar (Luis), saludando desde un Jeep

Marta Simón y el pequeño Luis)

Marta Simón y el pequeño Luis)

Francisco Espósito y el pequeño Luis

Francisco Espósito y el pequeño Luis

Manuel Salomón - María Everienos y sus hijos

Manuel Salomón – María Everienos y sus hijos

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