“ARGOLLAS PARA ATAR CABALLOS”

Calle Sojo

Calle Sojo

Durante sus caminatas matinales, la señora Susana Mañana, fue haciendo un relevamiento de las antiguas argollas para atar caballos, que aún quedan en el pueblo. Tuvo la delicadeza de acercarnos ese listado, el que nosotros completamos con el registro fotográfico y esta nota que ahora compartimos.

Es este un claro ejemplo de lo que siempre decimos en Historia Saladillo: «esta es una historia que escribimos entre todos». Invitamos a nuestros lectores a hacer lo mismo, compartiendo anécdotas, recuerdos, fotografías u objetos que consideren de valor para nuestra historia local.

Hubo un tiempo en que todo en nuestro pueblo se movió a tracción de sangre, por el noble esfuerzo de los caballos. Eso fue así durante el siglo XIX y hasta bien entrado el siglo XX convivieron con los vehículos movidos por combustibles. Testigos de ese pasado no tan lejano, son las argollas que dan lugar a esta nota.

Carro atado en el Banco Nación (1910)

Carro atado en el Banco Nación (1910)

Tirados por varias yuntas de caballos llegaron los pesados carros que trajeron los materiales para construir los edificios del nuevo pueblo. Todo el accionar municipal dependía de ellos: el carro para recoger los residuos, las partidas de policías, la ambulancia, el coche fúnebre, etc. Y también los particulares con sus sulkys y carretas, a las que se sumaban el carro del carnicero, el lechero y el panadero.

No había estaciones de servicios, pero era indispensable contar con buenos campos de alfalfa para alimentar a los caballos. Fue así que en 1871, antes de que Eduardo Holmberg hiciera el bonito diseño de nuestra plaza primitiva, se resolvió sembrarla de alfalfa, para sustento de la tropilla municipal. Don Tristán Valverde fue el encargado de ararla en esa ocasión (1).

El Partido de Saladillo tenía 8.000 habitantes, de los cuales solo 2.000 vivían en el pueblo. Es por eso que a diario llegaban innumerables jinetes y carruajes provenientes del campo, para asistir a misa, comprar provisiones y pasar un momento entretenido. A esto se sumó, que entre los años 1884 y 1897, Saladillo fue punta de rieles, razón por la cual, centenares de personas de los pueblos vecinos venían hasta aquí a tomar el tren. Restaurantes, hoteles y fondas, muchas más de las que existen en la actualidad, brindaban sus servicios a estos transeúntes. Y así como en la actualidad un hotel que se precie debe contar con una buena cochera, en aquel tiempo era esencial que tuviera caballeriza, con provisión de fardos y agua fresca.

Todo este trajinar, por las calles aún de tierra, traía no pocos problemas. Así cuenta “El Argentino” en su edición del 28/10/1900:

Ayer en la tarde en momentos que el mensajero del telégrafo transitaba a caballo por la vía pública fue llevado por delante por el carro de carnicero que guiaba Francisco Delía. El hecho fue casual, y por imprudencia del mensajero que iba distraído, resultando del golpe con una rotura en una pierna.

Apropósito de esto, llamamos la atención del señor comisario, sobre los carros, lo mismo que los coches de alquiler, que continuamente andan disparando por nuestras calles, siendo expuestos los que transitan por ellas, como también las tropillas de caballos que continuamente se arrean por los puntos más centrales como si estuvieran en pleno campo”.

Como vemos, no hay nada nuevo bajo el sol en materia de tránsito, ni tampoco en la cuestión del estacionamiento. En ese mismo año de 1900, el Comisario Sarobe, ordenó que los coches de alquiler que no estuviesen ocupados en el traslado de pasajeros, debían permanecer estacionados alrededor de la plaza. Se llamaba la atención también sobre los caballos mal atados, que se subían a las veredas, ensuciándolas con sus excrementos y resultando peligrosos para quienes transitaban por ellas.

En la mayoría de los casos se los ataba directamente del tronco de los árboles y en algunos lugares se contaba con palenque. Esta función cumplió uno de los cañones que hoy adornan nuestra plaza. Ya en desuso, hacía las veces de palenque en la esquina de Buenos Aires (Bartolomé Mitre) y Santa Fé (Julio A. Roca), hasta que en 1925, el Intendente Esteban Escarrá dispuso retirarlo.

Para ordenar este caos, se colocaron las argollas en los cordones de las veredas, principalmente en los comercios y lugares públicos más concurridos. Unas pocas quedan aún y sería bueno poder conservarlas como testimonios de otro tiempo.

Según la lista que nos acercó nuestra vecina Susana Mañana, hay una en avenida Rivadavia, frente a la Pinturería Saladillo, lugar por donde se encontraba el Bar Jujuy; otras dos están en Rivadavia y 12 de Octubre, precisamente donde se encontraba la tradicional Fonda de Angellani; hay dos también en el frente de Molfino Manía, en avenida Moreno, sitio del recordado Bar San Martín; en la esquina de Belgrano y Sarmiento, frente al edificio que fuera de la Tienda Molinari, actuales oficinas de Hacienda, hay cinco más; dos quedan en la vereda de Moreno entre Rivadavia y Mitre, y otras dos en Sojo casi Sarmiento, en una vieja vereda de piedra frente al Jardín Maternal que allí funciona. En San Martín y Estrada, en la vereda de Vialidad, hay unas grandes tapas de cemento a las que se le han colocado estas argollas, para utilizarlas de agarraderas.

Seguramente la mirada atenta nos permitirá descubrir otras para agregar a la lista.

(1) http://historiasaladillo.com.ar/hs/2017/07/tristan-valverde-el-hombre-que-aro-la-plaza/

12 de Octubre

12 de Octubre

12 de Octubre y Rivadavia

12 de Octubre y Rivadavia

Av. Rivadavia

Av. Rivadavia

Av. Moreno

Av. Moreno

Molfino Manía

Molfino Manía

Vereda de Vialidad

Vereda de Vialidad

Sojo y Sarmiento

Sojo y Sarmiento

Av. Belgrano y Sarmiento

Av. Belgrano y Sarmiento

Calle Sarmiento

Calle Sarmiento

Moreno entre Rivadavia y Mitre

Moreno entre Rivadavia y Mitre

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