“SALADILLO Y LOS PUEBLOS ORIGINARIOS”

Auditorio del Museo de Saladillo

Auditorio del Museo de Saladillo

El lunes pasado, en el Auditorio del Museo de Saladillo, se ofreció la charla “Saladillo y los Pueblos Originarios”. La presentación estuvo enmarcada dentro de la conmemoración del 12 de Octubre, fecha que en los últimos tiempos ha sido resignificada respecto a la versión instalada por la Historia Oficial.

En nuestra breve historiografía local, ninguno de los historiadores que nos precedieron se apartó de esa versión oficial. Esta presentación propone una nueva mirada sobre los orígenes de Saladillo en las tierras de los Pueblos Originarios.

Compartimos una breve sinopsis de la charla que contó con la presencia de numeroso vecinos de nuestra localidad, amigos de General Alvear y del Museo “Juan Vela” de Norberto de la Riestra, estudiantes del Profesorado de Historia del ISFD Nº 16 y del Centro de Educación de Adultos Nº 704. Hubo vecinos, descendientes de los Pueblos Originarios, que enriquecieron la presentación con su testimonio.

Pintura de Adolphe Buyot (1838)

Pintura de Adolphe Buyot (1838)

Los estudios arqueológicos permiten afirmar que la presencia del hombre en América data de al menos 30.000 Años al Presente (AP). Su ingreso se habría producido en numerosas oleadas migratorias y los hombres lentamente se habrían ido instalando en las diferentes regiones de nuestro continente, dando lugar a una rica diversidad cultural.

Los hallazgos más recientes permiten constatar la presencia de estos hombres en la Pampa Bonaerense, desde hace alrededor de 14.000 AP. Estos primeros pobladores, a los que sus descendientes llaman respetuosamente “Los Antiguos”, se instalaron en la llanura interserrana, entre las sierras de Tandil y Ventania.

Se trataba de bandas de cazadores-recolectores que recorrían el extenso territorio instalándose en campamentos temporales, en los que hombres y mujeres se distribuían las tareas indispensables para su subsistencia.

Grupos menores de hombres se alejaban del campamento para la recolección de materias primas, la caza mayor y el contacto con otros grupos. En estas expediciones se establecían campamentos secundarios en los que las principales tareas consistían en el trozado de las grandes piezas cazadas, el corte de cueros y la selección de piedras para la confección de armas y herramientas.

En las temporadas en que la caza era abundante se producían encuentros de bandas que daban lugar a fiestas, ceremonias, formación de parejas, intercambio de regalos e información, así como también producciones culturales pictóricas, bailes, juegos, músicas, cuentos, etc.

Estos primeros pobladores convivieron con una prolífera megafauna compuesta de Gliptodontes, Tigres dientes de sable, Glosoterios, Toxodontes, Mastodontes, Macrauchenia, Caballos americanos, Megaterios, etc.

La caza de estos grandes animales era realizada en forma grupal utilizando dardos con lanzaderas y lanzas de mano, cuyas puntas eran de piedras talladas, conocidas como “cola de pescado” por su forma.

Dado el tamaño de las presas, eran cuereadas y despostadas en el lugar, para ser luego trasladadas al campamento principal. En el sitio arqueológico “La Moderna”, al sur del partido de Azul, se encuentran restos de Doedicurus, una especie de gliptodonte que se caracteriza por tener la cola con púas. La presencia de puntas de flechas en los caparazones de estos animales, dan cuenta de que allí era un importante sitio de caza de esa especie.

Doedicurus

Doedicurus

La abundancia de piezas talladas y esquirlas de piedras en sitios como el Cerro La China y Cerro El Sombrero, en Tandil, indican que estos lugares eran canteras donde se elaboraban y reparaban armas y herramientas. El hallazgo de piezas pulidas, de colores seleccionados y decoraciones, permiten inferir que el tiempo dedicado a ellas les daba un valor simbólico que trascendía lo meramente utilitario.

Desde hace unos 8.000 AP se registran ciertos cambios en los hábitos de los Pueblos Originarios. Ciertos lugares cobran para ellos un valor simbólico y regresan allí con cierta periodicidad. Son lugares en los que estos pueblos van construyendo una «memoria social».

El desplazamiento lo realizaban a pie, por lo que era vital que la carga transportada fuese liviana. Desde esta época se establece la costumbre de dejar en los sitios, a los que ellos mismos u otras bandas regresarían, aquellos elementos que resultaban más pesados. Este es el origen del mortero de piedra que se exhibe en el Museo de Saladillo, que fuera hallado en un médano de las inmediaciones de El Mangrullo.

Mortero hallado en El Mangrullo - Colección del Museo de Saladillo

Mortero hallado en El Mangrullo – Colección del Museo de Saladillo

En esta etapa es cuando se produce el mayor desplazamiento desde las zonas serranas hacia el interior bonaerense. En estas incursiones buscaban sitios cercanos a arroyos y lagunas, con abundancia de agua, caza y leña. Pensemos en la riqueza de nuestra zona al respecto, en la que además de los arroyos Las Flores y Saladillo, existen numerosas lagunas, tales como Indio Muerto, Toldos, El Centinela, Polvaredas, El Mangrullo, El Esparto, Los Amigos, El Potrillo, La Barrancosa, Leonchos y otras.

Laguna El Indio Muerto

Laguna El Indio Muerto

En el sitio arqueológico Arroyo Seco, en el partido de Tres Arroyos, se han encontrado los restos de 44 individuos, dando cuenta de que ese era un lugar sagrado en el que se constatan los elaborados rituales que tenían para con sus difuntos. Cuando un individuo moría en un lugar lejano, se practicaba un entierro primario y posteriormente sus restos eran trasladados a esos sitios sagrados. Es frecuente la presencia de adornos depositados junto a los restos de sus seres queridos.

Es en esta etapa cuando se generaliza el uso de la boleadora, como arma utilizada para inmovilizar o golpear. Las hay acanaladas, en las que se ataba un tiento de cuero para formar dos o tres ramales, y también lisas, las que eran envueltas en cuero mediante una técnica llamada retobado.

Boleadoras - Colección del Museo de Saladillo

Boleadoras – Colección del Museo de Saladillo

Hace aproximadamente 3.000 AP los Pueblos Originarios ocupaban de forma permanente la totalidad de la pampa bonaerense. Al alejarse de las regiones serranas se produce el desarrollo de la alfarería, principalmente en la cuenca del Río Salado.

Los estudios han permitido determinar que desde hace 1.000 AP se registra una mayor contextura física en los habitantes de la llanura. Esto se debe al intercambio genético con pueblos del sur patagónico y las zonas cordilleranas.

Estos contactos culturales están debidamente documentados desde antes de la irrupción de los europeos, hecho que se intensifica posteriormente. La diversidad de topónimos mapuches, a pesar del esfuerzo por hacer de nuestro mapa un catálogo castrense, indica que esa lengua se habló en nuestras tierras en forma generalizada. El arte de la platería y las técnicas del tejido son un aporte de los pueblos mapuches en su integración con los hombres de la llanura.

Ponchos Mapuches

Ponchos Mapuches

A grandes rasgos, podemos decir que durante 14.000 años los Pueblos Originarios establecieron un vínculo con la tierra y con otros pueblos. La vida familiar, religiosa y cultural se desarrollaba para ellos en un ámbito tranquilo, tal como lo muestra la pintura de Adolphe Buyot de 1838, que hemos elegido para ilustrar esta nota.

La irrupción de los conquistadores europeos en 1492 y su arribo al Río de la Plata en 1536, significó un hecho traumático para estos Pueblos. De todos modos, en un primer momento, los españoles pusieron su mirada en las minas de plata de Potosí y poca atención prestaron a la llanura pampeana.

Caballos y vacas abandonadas tras la primera fundación de Buenos Aires, se reprodujeron por millares y fueron nuevas presas de caza para los Pueblos Originarios. La adopción del caballo implicó un cambio significativo que les permitió acortar las distancias.

Río Salado

Río Salado

Fundada Buenos Aires por segunda vez en 1580, los campos inmediatos a la aldea fueron ocupados para la producción de todo lo necesario para su abastecimiento. Esto determinó la ocupación de tierras hasta las costas del río Salado. Allí se establecieron pequeñas guardias o fortines que en nuestra zona darán lugar a futuras ciudades como Monte, Lobos o Navarro.

Hasta estas guardias, siguiendo rastrilladas que atravesaban los campos del actual Saladillo, llegaban los Pueblos Originarios, para dirigirse hasta la ciudad a vender sus tejidos, platería, alfarería, plumas de avestruz y el producto de sus cazas.

Recién en tiempos cercanos a la Revolución de Mayo, algunos estancieros comenzarán a establecerse al sur del Salado, tal es el caso de Francisco Ramos Mejía, Juan Manuel de Rosas o don Pedro Gutiérrez, este último en la zona del actual Roque Pérez.

En 1820, los hermanos Carrera junto a grupos de Ranqueles de la zona de la actual provincia de La Pampa, atacan la guardia de Salto. Pese a las advertencias de Rosas y Ramos Mejía, el Gobernador Martín Rodríguez toma represalias contra los Pueblos Originarios de la pampa bonaerense. Estos, sintiéndose injustamente atacados destruyen el pueblo de Dolores e incendian muchos de los establecimientos ubicados al sur del Salado.

Tiempo después, el Cacique Cayupilqui llega a la Guardia de Lobos para hacer un tratado de paz. El Coronel Pedro Andrés García parte en caravana junto al Cacique y sus hombres para acordar las paces en un parlamento en las sierras. En su trayecto puede observar la destrucción del establecimiento de Pedro Gutiérrez, pero también, en las zonas del Tapalqué puede ver las taperas de los indios que se han retirado más al sur para proteger sus familias.

García realiza el tratado con los caciques, pero su viaje es en realidad una expedición de inteligencia para reconocer el terreno. Esto le sirve a Martín Rodríguez para realizar una expedición militar, mediante la cual funda el Fuerte Independencia (actual Tandil) y les quita a los Pueblos Originarios esas sierras ancestrales y toda la franja de tierras desde el Salado hasta ellas, continuando hasta Bahía Blanca.

Fortín Independencia - Museo de Tandil

Fortín Independencia – Museo de Tandil

Todo esto es parte de un plan que desarrolla junto a su ministro, Bernardino Rivadavia. Éste, pide a la Banca Baring Brothers de Londres un empréstito para el que pone en garantía la tierra quitada a los Pueblos Originarios.

Estas tierras, al estar hipotecadas no pueden venderse, por lo que son repartidas en enfiteusis a los nuevos terratenientes. En la zona que hoy comprende a Saladillo y gran parte de los que es General Alvear y Roque Perez, el reparto se hace entre no más de 14 personas.

Para protegerlos se instalan los fortines de San Serapio de Azul, el Cantón Tapalqué y el Fortín Cruz de Guerra.

Durante el gobierno de Rosas, se estableció una paz relativa y son pocas las novedades que se producen.

En 1850 se produce un malón en el que la joven Dionisia González es tomada cautiva, pero luego de dos días logra escapar de sus captores y llega a la casa del Juez de Paz en Leonchos. En su testimonio menciona que los atacantes no eran solo indios, sino que iban cristianos entre ellos. Dice también que son dirigidos por un Cacique llamado Calfulcurá y que reconoce al “Chinito Encarnación, hijo de la India Tuerta Carmen y sobrino del Indio Nicolás. Dependientes ambos de la indiada de Tapalquén y conocedores de este destino por haberlo frecuentado tiempos pasados en negocio de tejidos”.

Tras la caída de Rosas, se quiebra el equilibrio relativo y se intensifican los malones. Calfulcurá realiza una alianza estratégica con Urquiza, dejando entre dos fuegos a los separatistas Porteños. Es así como se produce el sitio del Fortín Leonchos, en las inmediaciones de El Cristo y la laguna de Leonchos.

Los estancieros de los partidos de Las Flores y Saladillo piden al gobierno otro fortín para reforzar la frontera. Es así que a fines de 1853 se instala el Fortín Esperanza en el sitio que actualmente ocupa la Municipalidad de General Alvear.

Fortín Esperanza - Pintura de Eleodoro Mareco

Fortín Esperanza – Pintura de Eleodoro Marenco

Los Indios, siguiendo su táctica de responder con un malón a cada avance del blanco sobre sus tierras, atacan el Fortín Esperanza en abril de 1854.

Como todavía la zona resultaba insegura, se fortalece a la estancia “El Mangrullo”, a la que se rodea de zanja y empalizada. Queda a cargo de ella el Comandante Dionisio Pereyra.

En 1857, Catriel y Calfulcurá atacan el Cantón Tapalqué. El General Mitre sale a repelerlos desde Azul y pide refuerzos a los fortines Esperanza (Alvear) y Mulitas (25 de Mayo) con fuerzas de “El Mangrullo”. Este refuerzo no puede llegar porque los indios le salen al cruce y Mitre debe rendirse huyendo a pie hacia Azul.

Entre Mangrullo y Eperanza había unos médanos que los Indios utilizaban en sus incursiones. Se decide entonces instalar allí otro fortín al que se le dio el nombre de “La Parva” y quedó a cargo del Capitán Pereyra.

Los estancieros piden al gobierno medidas más enérgicas: “Démosle malón como ellos nos lo dan” decían, pidiendo lo que tiempo después ejecutaría Roca.

Se produce entonces otra entrada de Calfulcurá a 25 de Mayo. A su encuentro sale Bibolini, el cura del pueblo, y como intérprete, conocedor del idioma mapuche, va el Juez de Paz de Saladillo, Benjamín Buteler. Por Calfulcurá hace de traductora una cristiana que intercambia con Buteler una vincha araucana por una cuarterola de yerba.

Reforzada la frontera por los nuevos fortines, se decide la fundación del pueblo del Saladillo en 1863. Algunos miembros de la comisión quieren hacerlo junto al Fortín La Parva, pero otros consideran esa posición muy arriesgada. Finalmente se deciden por la parte central del partido adonde ahora se encuentra.

Saladillo surge así en medio de las disputas por las tierras de los Pueblos Originarios.

En 1872, tras un nuevo malón de Calfulcurá al sur del Partido, se retira con rumbo al oeste. Al llegar a San Carlos, en la zona de Bolivar es interceptado por el General Rivas, que cuenta con el apoyo de indios de Tapalqué. En esa batalla Calfucurá es derrotado y al regresar a Saladillo las tropas locales que habían participado, son recibidas con honores mediante salvas de cañones y las campanas de la Iglesia echadas a vuelo.

Malón

Malón

Este triunfo significó para Saladillo su establecimiento seguro y para los Pueblos Originarios la pérdida definitiva de las tierras que ocupaban desde milenios.

Ellos terminarán arrinconados por Roca contra el Río Negro, muchos serán llevados cautivos a la Isla Martín García. Los hombres serán obligados al trabajo forzado, mientras que las mujeres y niños serán repartidos para el servicio doméstico de la alta sociedad porteña.

Marcelo Pereyra

2 Comments

  1. saladilloensepia 2017/10/13 2:18 Responder

    Excelente trabajo Marcelo. Felicitaciones.

    http://www.saladilloensepia.com.ar

  2. WALTER MATHEU 2017/10/20 21:41 Responder

    EN MI FAMILIA EXISTE UN MITO ..EL CUAL DICE QUE SOMOS DESCENDIENTE DE UN CACIQUE DE SALADILLO , MI TATARA ABUELO ERA HUMBERTO CUELLO ..ERA CACIQUE DE UNA TRIBU DE SALADILLO..EN LA ÉPOCA DE MITRE LO INDEMNIZARON CON PLATA , PERO LOS BLANCOS DESPUÉS LE DIERON MUJERES Y VINO Y PERDIÓ TODO..LO ÚNICO QUE SABEMOS ES QUE MIS FAMILIARES VIVÍAN EN FRENTE DE LA PLAZA FALUCHO.. ME PODRIAN INFORMAR QUE HAY DE CIERTO DE ESTE MITO ??? MUCHAS GRACIAS

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