«LA RAZÓN»: RAZÓN DE UN NOMBRE

Escuela rancho en La Razón - Maestra Concepción Rodríguez

Escuela rancho en La Razón – Maestra Concepción Rodríguez

Porque tengo razón, que no tengo razón, que me falta un ojal, que me sobra un botón…” Así repite el estribillo de la milonga “El Porqué” de José Larralde. Fácil es imaginar un fogón y un gaucho con su guitarra entonando esta milonga en los pagos de “La Razón”, partido de Saladillo. Fácil es imaginar a los paisanos, inspirados por esa letra, preguntarse por el “Porqué” del nombre de “La Razón”, preguntarse por más redundante que resulte, cuál es la «razón» de ese nombre.

La pampa en su monotonía dificultó a los españoles para individualizar y poner nombres a los parajes. Un arroyo con aguas salobres le dio el nombre a Saladillo, la tierra levantada al aire por tropillas o remolinos sirvió para bautizar a Polvaredas y una laguna con barrancas profundas fue llamada Barrancosa. ¿Y “La Razón”?

Jugando a las bochas en La Razón

Jugando a las bochas en La Razón

Andrés Dick, fue el primer propietario de aquellos extensos campos cuyo límite era el arroyo Las Flores. Su estancia recibió el nombre de “Tres Bonetes” y tras la caída de Rosas fue adquirida por los estancieros Álvarez de Toledo, Atucha y Galíndez. Estos luego se dividieron y Toledo se quedó con la fracción norte, trasladando el casco de la estancia y rebautizándola con el nombre de “María Antonieta”. Atucha y Galíndez se quedaron con la otra parte, la que vendida y subdividida dio origen a los establecimientos conocidos como “La Concepción”, “Los Puestos”, “Vizcacheras” y “Santa Paula”. Otro campo surgido de esas subdivisiones pertenecía a doña Isabel Ayarragaray de Larrea, vecino de uno más perteneciente a un señor de apellido Saralegui.

Era administrador del campo de doña Isabel, su hermano, Samuel Ayarragaray, propietario de la estancia “7 de Diciembre”, quien años más tarde sería intendente de Saladillo por el Partido Conservador.

Es normal en la convivencia humana que surjan litigios entre vecinos. En el campo, un canal de desagüe, un alambrado caído, un animal en sembrado ajeno, suelen ser motivos frecuentes de entredichos.

Cuenta la tradición oral que alguna de estas cuestiones habría sido la causa del desencuentro entre Samuel Ayarragaray por el campo de su hermana y su vecino Saralegui, aunque algunas versiones sostienen que fue un tal Campó.

La cuestión habría sido llevada a la Justicia y un fallo hacia 1910 habría favorecido a los Ayarragaray. Satisfechos con la decisión del Juez, estos le habrían puesto a su campo «La Razón» y manifestando su disconformidad, su vecino le habría puesto al suyo «El Capricho».

Cuestiones estas que el tiempo borra y se van mezclando con la leyenda, pero lo cierto es que desde entonces aquel paraje de nuestro Partido es conocido como “La Razón”.

La instalación del almacén, la escuela y el club reafirmaron la identidad del paraje.

(Las fotografías que ilustran esta nota pertenecen a la señora Sara Beatriz Rivanera “Bety” y son de alrededor de 1930).

Almacén de La Razón

Almacén de La Razón

Club La Razón

Club La Razón

Cancha de bochas en La Razón

Cancha de bochas en La Razón

2 Comments

  1. luisa 2018/05/28 21:52 Responder

    Me puse muy contenta al leer este párrafo, ya que me crié en este paraje La Razón, pero no tenía ni idea xq lleva este nombre, así q me siento felíz de saber el xq, y también del Capricho

  2. edgardo a rey 2018/05/30 23:30 Responder

    este parrafo me hiso revivir las anecdotas de mi padre cuando me contava de su escuela y su maestra a la cual tuve la dicha de conoserla

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