“DÍAS DE DESCANSO EN LA MARÍA ANTONIETA”

Se ha dicho, y con razón, que una imagen vale más que mil palabras. ¡Cuántas veces nos sucede que al narrar nuestras historias lugareñas, nos encontramos con la limitante de no contar con fotografías para ilustrarlas! Cuando más nos internamos en el pasado, más difícil se nos hace conseguirlas. Y sabemos que esa imagen será la llave que invite a la lectura, o su carencia dejará nuestras palabras en la oscuridad.

Cada tanto, como un regalo del cielo, algún lector amigo nos acerca viejas fotografías rescatadas del olvido en un antiguo mueble. Y ese hallazgo nos despierta la imaginación y nos permite narrar historias, como esta que les vamos a contar.

Hace poco más de un mes, por esos caminos maravillosos que nos ofrecen las nuevas tecnologías, nos llegó un mensaje de Patricia Viaña, investigadora de temas históricos fotográficos. Ella tiene en custodia un antiguo álbum perteneciente al señor Carlos Casenave. En una sección de ese álbum hay una serie de hermosas fotografías, tomadas entre los años 1902 y 1904, de la estancia “La María Antonieta” de Saladillo.

En su búsqueda de información sobre la estancia, Patricia Viaña se contactó con nosotros y previa autorización del señor Carlos Casenave, nos ofreció estas preciosas imágenes para que las compartamos con los lectores de Historia Saladillo. ¡Agradecemos a ambos este obsequio que nos deleita!Muy a menudo encontramos en los antiguos periódicos de Saladillo, que en la sección «Sociales», se registran anuncios como los siguientes: “En el tren nocturno, procedente de la Capital, arribó el señor Federico Álvarez de Toledo y su señora esposa. En la mañana partirán a su establecimiento «La María Antonieta», donde pasarán unos días de descanso”. O también: “Luego de pasar varios días en su estancia, el señor Ernesto Álvarez de Toledo, partió rumbo a Buenos Aires para continuar con las muchas tareas que allí le aguardan”. Estas y otras comunicaciones similares se reiteran con la familia Álvarez de Toledo y otros importantes estancieros de la zona. Era habitual que estos alternaran sus días con estadías en Europa, Buenos Aires y sus establecimientos rurales.

¿Pero cómo eran esos días de campo de estas familias acostumbradas al brillo y comodidades de las grandes capitales? No sin fundamentos podríamos esbozar ideas y dejar que nuestra imaginación teja posibles circunstancias. Pero he aquí el valor de estas fotografías que compartimos, ellas nos eximen de mayores comentarios, más que unos pocos datos complementarios que podemos aportar. Sólo nos resta deleitarnos con la maestría del anónimo fotógrafo, que con muchos menos recursos que los actuales, nos ha legado estas maravillosas estampas del veraneo en una estancia a comienzos del siglo XX.

En la primera de las fotos, con la que encabezamos estas líneas, observamos una vista del corredor de la casa construida en 1894 y que lleva el nombre de la esposa de su propietario, Don Federico Álvarez de Toledo, la señora María Antonieta Faix Salesse. Y es precisamente a ella a quien vemos con un hermoso vestido, en sonriente conversación con sus hijos Ernesto y María Luisa, en compañía del señor Guillermo Puente. Las reposeras y bancos distribuidos en el corredor dan cuenta de un espacio habitual de reuniones. En el fondo se observa una silla hamaca.

La segunda fotografía nos ofrece otra vista parcial de la casa y los jardines diseñados por el reconocido paisajista Carlos Thays. El anciano Federico Álvarez de Toledo, miembro de la Comisión Fundadora de Saladillo, posa junto a su esposa María Antonieta, su hija Sara y las niñas.

Disfrutar del encanto de las flores y sus aromas era otro de los momentos agradables en esos días de campo. En ello vemos, en la siguiente fotografía, a Sara Álvarez de Toledo en compañía de las niñas. Sara, que fue la esposa del Doctor Luis Lenzi, cuyo nombre lleva hoy la sala de primeros auxilios de la localidad de Álvarez de Toledo, madre del recordado Ingeniero Lorenzo Lenzi y abuela de nuestro vecino el Doctor Jorge Lenzi.Días para cabalgar y salir de caza, actividad en la que la compañía de los perros era infaltable. De botas y blanca ropa de verano, Ernesto Álvarez de Toledo posa junto a sus perros, listo para esa acción. En la ancianidad de su padre, Ernesto fue quien asumió el rol administrativo de la estancia y por su acción se dio forma a la localidad de Álvarez de Toledo, nacida junta a las vías del Ferrocarril Provincial en el límite de los extensos campos de “La María Antonieta”.Una vez más vemos a Sara disfrutando de un paseo con las niñas. La elegancia de su vestido y sombrero armonizan con el florido sendero por el que transitan.Otro atractivo para las niñas era la posibilidad de ver animales autóctonos de la pampa en su hábitat natural. Aquí vemos como las hermanas Sara y Esther Álvarez de Toledo las acercan para observar unos avestruces.En esta otra fotografía las vemos salir de un cerco de palos, probablemente un lugar para la huerta.Las caminatas al aire libre parecen haber sido el pasatiempo preferido según nos muestran estos registros. Las hermanas María Luisa y Esther, pasean en compañía del señor Puente por la avenida de los álamos que atraviesa el monte. Don Federico Álvarez de Toledo decidió subdividir en vida las extensas tierras de “La María Antonieta”. El loteo realizado en 1916, que dio origen al pueblo Álvarez de Toledo era parte de la fracción que correspondió a María Luisa Álvarez de Toledo de Broggi.En la siguiente fotografía, tomada en el año 1902, Ernesto se encuentra apoyado sobre el alambrado, observando la hacienda. Del lado derecho se le acerca su hermana María Luisa. Una hermosa imagen que reúne a los hacedores del pueblo que recuerda el nombre de su padre.El sosiego que ofrecían esos días de campo queda expresado en esta imagen. La señora María Antonieta junto a su hijo Ernesto y una de las pequeñas, reposan junto a la pajarera construida a un costado de la casa.Una última fotografía de Sara y Carmencita en el parque, nos brinda una vista de conjunto de la casa. En su majestuosa arquitectura se destacan la galería, el balcón y en la parte posterior el mirador. Éste último era utilizado antiguamente en las estancias, como mangrullo, para prevenir el ataque de indios. En  “La María Antonieta”, fue tan solo un adorno, porque al momento de su construcción las luchas con los indios habían cesado. Se trata más bien de una construcción ornamental que permite disfrutar de una profunda vista de la extensa pampa.Complacidos de estas vistas que no nos cansaremos de repasar, reiteramos nuestro agradecimiento a la señora Patricia Viaña y al señor Carlos Cazenave que nos permitieron disfrutarlas. Sin duda nuestra visión de un veraneo en las estancias de principio del siglo XX es ahora más cercana a la realidad.

Resulta oportuno entonces invitar a nuestros lectores a no tirar las viejas fotografías, en el Museo de nuestra ciudad se las puede conservar en custodia. Y si, ojalá que así sea, desean conservarlas, mediante la digitalización les proponemos compartirlas. Cada uno de los de detalles que ellas tienen, son de gran valor patrimonial y nos permiten acercarnos a historias como las que acabamos de compartir.

One Comment

  1. patrick maingard 2018/08/26 16:56 Responder

    Lindo documental de la historia de mi bisabielo y tambien luego de mi abuelo tambien Federico Alvarz de Toledo que llevaban el mismo nombre padre e hijo mi madre Delia Alvarez de Toledo (hija de Federico Alvarez de Toledo y de Delia Gowland) me contaba en Francia lo lindo que es la Maria Anoeta. Mi abuel fallecio en la Estancia Polvaredas que administraba el en su momento ya que mis padres se encontraban en Francia.

    Patrick. maingard.

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