“EL KIOSCO DE LA PLAZA”

Vista de la Plaza con el Kiosco

Vista de la Plaza con el Kiosco

Desde su diseño original, realizado por Eduardo Holmberg en 1872, la Plaza ha recibido constantes modificaciones hasta nuestros días. Aplaudidas por unos y resistidas por otros, en las reformas de nuestro principal paseo público se han puesto en juego cuestiones estéticas, patrimoniales, funcionales y hasta económicas.

Las realizadas en 1922 por el Intendente Alejandro Armendáriz, padre de quien luego sería Gobernador de la Provincia, le dieron una fisonomía encantadora, que hoy perdida por los cambios posteriores nos lleva a recordarla con nostalgia.

Se comenzó por un cambio del arbolado mediante el cual, los empleados municipales bajo la supervisión del inspector de calles, don Julio Zabala, arrancaron 112 árboles viejos, en su mayoría ligustros, y los sustituyeron por 67 tilos y 42 plátanos.

Por otra parte, se colocaron 26 columnas artísticas, con lámparas de filamento, mejorando sensiblemente el alumbrado de la plaza principal.

Se continuó luego con la realización del solado del camino transversal que une la avenida Rivadavia con la San Martín, frente a la puerta de ingreso de la Municipalidad. Con un ancho de 6 metros, se ampliaba en la parte central, según puede observarse en el croquis que se reproduce, extraído del periódico “Confraternidad” del 13 de junio de 1923.

Croquis de la obra

Croquis de la obra

En el centro mismo de la Plaza, en aquel espacio histórico que la tradición oral cuenta que el Ministros Mariano Acosta clavó la estaca fundacional, se levantó un majestuoso Kiosco. Todas estas obras estuvieron a cargo del reconocido constructor Juan Antonio Fasano.

Los kioscos eran construcciones de variados estilos, con escalinatas, columnas y en muchos casos techos, para proteger del sol y la lluvia. El nuestro, de forma circular, similar al espacio que hoy ocupa el mástil, era descubierto. Contaba con dos escalinatas de acceso y una hermosa balaustrada que lo rodeaba.

En su interior algunos bancos servían para la reunión de amigos, el encuentro de los enamorados y el juego de los niños. Los domingos era el escenario desde el cual la Banda de Música Municipal alegraba el paseo de los vecinos, en su tradicional «vuelta del perro».

Fue tribuna de los actos políticos y palco de los actos oficiales y celebraciones religiosas.

El Kiosco de la Plaza, fue por más de una década una postal maravillosa del centro saladillense. Hasta que finalmente, en 1939, calló bajo el martillo demoledor del gobierno conservador que levantó el mástil que hoy ocupa su espacio (1).

(1) http://historiasaladillo.com.ar/hs/2017/07/el-mastil-de-la-plaza-un-monumento-de-los-conservadores/

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