“EL MINISTERIO BREVE DE FRANCISCO EMPARANZA”

Doctor Francisco Emparanza

Doctor Francisco Emparanza

“Ministro de Obras Públicas”, titulaba el periódico “La Semana” del 18 de enero de 1920. Y a renglón seguido ampliaba: “El Dr. Francisco Emparanza se hace cargo del puesto de Ministro. Entusiasmo despertado aquí por el suceso”.

La noticia había llegado a Saladillo el jueves 15 a través de los diarios capitalinos. Al día siguiente se produjo el juramento en el salón de actos públicos de la Casa de Gobierno, en la ciudad de La Plata.

Junto al doctor Emparanza fue nombrado también el doctor Juan José Alsina, para desempeñarse como Ministro de Hacienda. El Gobernador José Camilo Crotto les tomó el juramento de ley, y terminada la ceremonia se sirvió una copa de champagne.

Desde Buenos Aires fueron a acompañarlo el Embajador argentino en Inglaterra, Ingeniero Federico Álvarez de Toledo (hijo) y el ex Intendente Municipal doctor Raúl Torrent. Desde Saladillo viajó también una comitiva compuesta por los señores Santiago Gutiérrez, Alejandro Armendáriz, Policarpo Carrique, Santos Elizalde, el Presbítero Jaime Seguí y Manuel Ibáñez Frocham. El nombre de éste último sonaba como posible secretario del flamante ministro.

Conocida en Saladillo la noticia de que el juramento se había concretado, en el Comité de la Unión Cívica Radical comenzaron a dispararse bombas de estruendo. Minutos después una multitud comenzó a congregarse en la Plaza 25 de Mayo dando vivas al doctor Emparanza. Una caravana recorrió las calles del pueblo, encabezada por la banda de música que dirigía el señor Barberá. Los festejos duraron hasta la madrugada del sábado y esa misma noche se decidió que el día 8 de febrero se realizaría un homenaje al Ministro saladillense.

Los días previos al homenaje fueron de intensos preparativos y abundantes especulaciones políticas que nos merecerán un párrafo aparte.

En el tren del mediodía llegaron el Gobernador de la Provincia y el Ministro de Obras Públicas, que fueron recibidos por el Intendente Municipal don Alejandro Armendáriz. Arribó también el ex Ministro de Marina don Federico Álvarez de Toledo (hijo).

Por avenida Belgrano se dirigieron al Teatro de la Sociedad Española, siendo saludados por una guardia de honor compuesta de 900 jinetes, formados a ambos lados de las aceras. Era tanta la multitud que les resultó dificultoso el ingreso al Teatro.

Minutos después las autoridades saludaban desde los balcones del Teatro y desde allí presenciaron el desfile de la caballería. El acto oficial se realizó en el interior.

Resulta llamativo ver al Cura Párroco del pueblo tomando un rol tan marcadamente partidario. Efectivamente, el Presbítero Jaime Seguí presidió la comisión de festejos y en su nombre pronunció un discurso elocuente.

Dijo el señor cura en algunos de sus párrafos centrales:

El Dr. Emparanza es el hijo querido de Saladillo, el más querido de todos sus hijos, diré más, el ídolo del pueblo todo…

Ha sacrificado en aras de su amor al pueblo, su tranquilidad, su bienestar y su fortuna. En prueba de estas últimas palabras hablen por mi las lágrimas enjugadas a torrentes por mano compasiva; hablen por las miserias aliviadas por su acción bienhechora; hablen por mí los miles de enfermos arrancados de la garra de la muerte. Enfermos no sólo asistidos gratuitamente, sino también socorridos en metálico para que pudieran comprar carne, pan, leche y medicamentos; y esto, señores, sin indagar jamás la opinión o idea partidista del necesitado…

Su nombre va unido a toda obra de progreso que tenga relación con la comuna: Hospital Dr. Posadas, Municipalidad, Templo Parroquial, Corrales de Abasto y cien más…”. (Periódico “Confraternidad”, Saladillo, 11/02/1920).

Sobre este discurso decía la afilada pluma de Enrique Thómas y Coutiño:

Los discursos estuvieron, como se dice vulgarmente, a pedir de boca. El padre Seguí estuvo admirablemente. Hizo el panegírico del Doctor Emparanza, como hasta ahora nadie lo ha hecho. ¡Qué manera de endulzarle la píldora! ¡En el diccionario no ha quedado una frase que signifique un concepto que no se lo haya aplicado!

Con lo dicho tiene que haber quedado santificado nuestro señor ministro. Si el Sumo Pontífice lee el discurso, lo nombra también «Ministro de Dios»”. (Periódico “El Pueblo”, Saladillo, 12/02/1920).

El Padre Seguí le hizo entrega de un cofre de cristal conteniendo un álbum con miles de firmas.

Acto seguido habló el joven Juan Antonio Serna, en nombre de la juventud radical de Saladillo, que en consonancia con el personalismo que desde Yrigoyen a Emparanza estaba vigente entonces, se encontraba nucleada en el “Comité de la Unión Cívica Radical de Saladillo «Doctor Francisco Emparanza»”. Ellos le obsequiaron un pergamino y una pluma.

Llegó entonces el turno del homenajeado, quien visiblemente emocionado agradeció el acto realizado en su honor.

Cerró la lista de oradores el Gobernador de la Provincia, doctor José Camilo Crotto, quien señaló que su gobierno creyó conveniente llamarlo a ocupar el alto cargo de Ministro de Obras Públicas, con la seguridad de que habría de llenar dignamente el vacío dejado por su antecesor, ingeniero De Madrid.

En el predio del Hipódromo se ofreció un asado popular, mientras que las autoridades fueron agasajadas con un lunch en el Palacio Municipal.

Por la noche, frente al Teatro Español se exhibieron varias películas y en el Teatro Italiano se ofreció un banquete en honor del Dr. Emparanza. El servicio estuvo a cargo del Bar Newbery.

Todas las reseñas biográficas del doctor Francisco Emparanza señalan en su currículum el haberse desempeñado como Ministro de Obras Públicas de la Provincia, pero ninguna se detiene en las acciones realizadas durante su gestión. Es que el cargo de Emparanza duró apenas un mes y la razón de su breve ministerio debe entenderse en un contexto más amplio de la historia política radical.

Gobernador José Camilo Crotto

Gobernador José Camilo Crotto

José Camilo Crotto había participado activamente en los sucesos de la Revolución del Parque en 1890, que darán origen a la Unión Cívica, así como también en el levantamiento de 1905, junto a Hipólito Yrigoyen. Era entonces un hombre del riñón del caudillo radical y ello lo catapultó a la gobernación provincial en 1918. Pero apenas asumido su cargo marcó sus diferencias con el Presidente de la República, nombrando en los principales puestos de su gabinete a hombres que no provenían de las filas irigoyenistas, los cuales desarrollaron acciones de gobierno que no eran bien vistas desde la Casa Rosada. En el Ministerio de Hacienda nombró a Nicolás Casarino y en el de Obras Públicas a Enrique de Madrid.

Se produjo de este modo una interna en el gobierno radical, por un lado estaba el bando «irigoyenista» y por el otro los «crottistas», que más tarde se alinearán en «personalistas» y «antipersonalistas» respectivamente.

En un intento por limar las asperezas es que se producen los nombramientos de Emparanza y Alsina, hombres leales al Presidente Yrigoyen. Pero los ánimos continuaban tenso por lo bajo.

Como hemos señalado, en los días previos al homenaje que se le preparaba a Emparanza en Saladillo abundaron las especulaciones políticas.

En las filas Emparancistas se nota cierta inquietud con motivo de la manifestación que se prepara a su propio jefe para el 8 de febrero, si realmente concurrirá a ella el Gobernador de Buenos Aires, Dr. Crotto”, informaba el periódico “El Pueblo” de 29 de enero de 1920.

Al Gobernador no se le escapaba que viniendo a Saladillo sería parte de un acto donde se exaltaría la figura de Emparanza por sobre la suya, precisamente uno de los hombres que se rumoreaba aspiraba a sucederlo en la Casa de La Plata. Por otra parte, el ahora Ministro de Obras Públicas había promovido desde el Comité Radical la expulsión del doctor Crotto del partido.

Pero finalmente, en aras de la gobernabilidad se decidió a venir y todo pareció en un principio conducir a un camino conciliador.

Todo esto duró lo que un suspiro, acabados los festejos en Saladillo, las asperezas de fondo volvieron a aflorar. Hacia mediados de febrero los lazos entre los bandos radicales se consideraban definitivamente rotos. Repentinamente, tanto el Ministro Alsina como el doctor Emparanza dejaron de concurrir a sus despachos.

El Gobernador se encontraba ausente en su estancia de Tapalqué, desde donde aguardaba la comunicación de la renuncia de sus ministros disidentes. Como esta no se produjo firmó finalmente el siguiente decreto:

Considerando que el notorio e insólito abandono que de sus cargos han hecho los señores ministros de Hacienda doctor Juan José Alsina y de Obras Públicas doctor Francisco Emparanza, perjudica gravemente el orden y los servicios de la administración provincial;

Que ese abandono, a pesar del tiempo transcurrido, no ha tomado la forma regular de la dimisión de sus cargos, por lo que el Poder Ejecutivo se encuentra en el caso excepcional de hacer uso de las facultades que le acuerda el inciso 17º del artículo 141 de la Constitución de la provincia. Por tanto, el Poder Ejecutivo decreta:

1º) Remuévanse de sus cargos de ministros secretarios en el departamento de Hacienda, al doctor Juan José Alsina y en el departamento de Obras Públicas al doctor Francisco Emparanza.

2º) Encárguese a los ministerios de Hacienda y Obras Públicas a don José Insardi e Ingeniero Ernesto C. Boatti, respectivamente, el despacho de estos departamentos, interi se provea el nombramiento de los ciudadanos que deban desempeñar las carteras vacantes.

3º) Comuníquese, etc. – Crotto – Puig Lómez”.

(Periódico “El Scout”, Saladillo, 02/03/1920).

La puja interna continuó por otros canales, como por ejemplo las constantes interpelaciones al Dr. Crotto y sus ministros, todo lo cual derivó en que, en 1921, el Gobernador presentara su renuncia.

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