“SALADILLO, CIUDAD DE CICLISTAS BUENOS” (*)

David Redone en plena carrera

David Redone en plena carrera

Escribir la reseña sobre la vida de un «buen deportista» puede resolverse fácilmente si se detalla su trayectoria, los triunfos y títulos obtenidos. Muy distinto resulta hacerlo sobre un «deportista bueno», es decir de aquel que ha entendido la esencia del deporte en cualquiera de sus disciplinas, la de formar buenos hombres, buenos amigos, leales en la competencia.

Se ha difundido el slogan estampado en calcos y pintado en paragolpes y portabicicletas: “Saladillo, ciudad de buenos ciclistas”. Y hay una larga lista de nombres que se inscriben en la historia, que avalan la verdad de esa frase. Pero un ligero retoque en el orden de las palabras nos puede llevar a una verdad superior: “Saladillo, ciudad de ciclistas buenos”. Y seguramente serán varios también los que den crédito a esta frase, pero detengámonos al menos en uno de ellos, en el que esta sentencia se cumple de un modo irrefutable: En DAVID REDONE.

David Redone

David Redone

Nacido el 12 de julio de 1973, creció rodeado del afecto que le transmitieron su papá Beto, su mamá Rosa y su hermano Cristian. Entre ellos dio los primeros pasos y cuando la edad se lo permitió aprendió a pedalear con la ayuda de rueditas y la mano firma de un padre que lo sostuvo mientras lo necesitó y luego lo dejó rodar.

Tenía apenas 10 años cuando se anotó en su primera carrera de ciclismo promocional y como un augurio de los triunfos que lo aguardaban ganó en una categoría que incluía a rivales de 14.

Pronto, siempre acompañado por su familia, comenzó a competir en ciudades de la zona. Tercero en Navarro, segundo en San Antonio de Areco, sexto en Open Door y primero en Junín, San Miguel del Monte, Olavarría y también en 9 de Julio, donde ganó con una vuelta de ventaja.

A pesar de su perfil bajo, muy a pesar suyo, su presencia no pasó desapercibida. Si no ganaba era al menos el animador de las carreras, el que siempre presentaba pelea. Y debajo de la bicicleta, más que trofeos, DAVID supo cosechar amigos en el mundo del ciclismo.

Representando al Club Colegiales participó en 1986 en la selectiva que para el Campeonato Argentino de Ruta organizó la Asociación Ciclista Gran Buenos Aires, que reúne a pedalistas de más de cuarenta partidos de la provincia. Luego de tres pruebas, DAVID logró una plaza para la competencia que ese año se realizaría en La Rioja.

Una cena agasajo en el Club Colegiales y el saludo del Intendente Francisco Ferro, fueron la despedida para él y Gustavo Bruno, otro de los buenos ciclistas buenos de Saladillo, que también había clasificado.

Al año siguiente, tras una caída que lo mantuvo alejado de las pistas y de una recuperación meteórica en la que no dejaba de cosechar triunfos, volvió a clasificar para el Campeonato Argentino, que se realizaría esta vez en Jujuy.

En una pequeña carpeta en la que guardaba recortes periodísticos sobre  su actuación en las carreras, son varias las hojas que dan cuenta de su participación deportiva hasta los años ’90.

Luego, debió afrontar la más importa de sus competencias, la de ser el papá de Franco y Luciano, sus mejores triunfos.

Las obligaciones del trabajo ya no le permitieron seguir con igual intensidad en el deporte que tanto le apasionaba. Pero de todos modos siempre se hizo un lugar y nunca dejó de practicarlo, aunque de un modo más amateurs.

En un día más de entrenamiento, en la soledad de una ruta, el destino interrumpió su carrera.

Pero DAVID sigue sin dudas pedaleando en el «Cielo de los Buenos».

(*) Nota realizada para el bar temático “El Estadio”.

David en sus inicios junto a su papá

David en sus inicios junto a su papá

One Comment

  1. Griselda 2019/06/14 1:50 Responder

    La persona más humilde y buena que conoci. Cómo olvidar los lindos momentos q compartimos en nuestro querido barrio. El mejor amigo de mi hermano Daniel… Seguramente estarán , desde el cielo , gritarando juntos los goles de su BOCA querido

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