“UN ATENTADO CONTRA EL PERIODICO LA SEMANA”

La Semana

La Semana 05/10/1963

Cuando todavía resonaban los festejos del Centenario y mientras “La Semana” celebraba su 51º aniversario, autores anónimos intentaron prender fuego la imprenta del periódico.

Es interesante el hecho para comprender el clima político de entonces, pero también para ilustrar la estrecha relación que en todas las épocas ha tenido el periodismo con la política. Relación, que resulta saludable cuando sirve para el intercambio democrático de ideas, pero que se torna perniciosa cuando se viste de intolerancia como en el caso al que aludimos.

“La Semana” fue fundado, el 22 de setiembre de 1912, por Manuel Ibáñez Frocham. A partir de 1926 se hizo cargo de su dirección, Juan Carlos Dellatorre, quien al decir de “El Argentino” (26/09/1963) era un “periodista de incuestionable talento profesional y que lleva cumplido el período más dilatado que una sola persona haya ejercido en nuestro medio al frente de una hoja de prensa”.

El domingo 21 de setiembre, de aquel 1963, se ofreció un banquete de camaradería en el Restaurante Bellessi, al que asistieron alrededor de 100 personas. De este modo “La Semana” celebraba el 51º aniversario, que al día siguiente cumplía.

La noche del martes 23, alrededor de las 22 hs, autores desconocidos introdujeron por debajo de la puerta de la imprenta hojas de diarios encendidas, originando un principio de incendio. Afortunadamente pasaba por allí en su automóvil el señor José Alberto Carroza, quien con la ayuda de dos jóvenes transeúntes, Juan José Pruneda y Francisco Enrique Ovín, pudieron sofocar el fuego y dar aviso a la policía.

En un principio, comenta “La Semana”: “Descartamos el móvil político en un momento en que la lucha está neutralizada por la expectativa general que ha originado el inminente cambio de gobierno”. Recordemos que el 12 de octubre asumiría la presidencia don Arturo Illia y en el ámbito local, como Intendente, el señor Valerio de Iraola. Pero tengamos en cuenta también que el clima distaba mucho de estar neutralizado, debido a la proscripción del peronismo.

Un análisis más detenido, permite comprobar que “La Semana” cumplía un rol disidente, que algunos valoraban con espíritu democrático, pero otros, con claros rasgos autoritarios no podían tolerar. Es en esta última actitud donde se debe considerar la causa del atentado.

El propio Dellatorre recuerda en la edición del 05/10/1963: “Hace tiempo, en 1955, en celebración de la llamada Revolución Libertadora, un grupo de forajidos todavía impunes, pero perfectamente individualizados, intentaron una faena parecida”.

¿Pero cuál era la línea editorial de “La Semana” que tanto incomodaba a algunos?

En la edición del 21/09/1963, Dellatorre hace un análisis de la trayectoria del periódico en sus 51 años de existencia. Él identifica tres etapas de una misma línea:

En la primera, bajo la dirección de su fundador, Manuel Ibáñez Frocham, “La Semana” alzó su voz “en defensa de los derechos políticos del ciudadano y la consolidación de la Ley Saenz Peña, esto es, de 1912 a 1930”. En la parte final de esta etapa ya era director Juan Carlos Dellatorre.

En la segunda, su norte fue “la lucha contra el fraude electoral y el fascismo en el orden internacional”

Es en la tercera etapa donde encontraremos los elementos disidentes que llevaron al atentado que nos ocupa. En esta etapa, señala Dellatorre, “La Semana” brega por “la concreción de la histórica revolución que la marcha social está reclamando a los cuatro rumbos de la tierra, y que en gran parte de la misma ya es un hecho concreto, como en Cuba, que es el primer país del continente que realmente optó por la libertad”.

Y remata su análisis expresando: “Este periódico ha mantenido una inalterable línea de conducta, desde su aparición hasta la fecha, en defensa de los derechos del pueblo, que es como decir, desde la vigencia de la Ley Sáenz Peña hasta esta tenebrosa época de proscripciones en que hemos entrado”.

One Comment

  1. Claudia Calcedo 2013/10/22 11:43 Responder

    Es muy interesante comenzar a conocer el pensamiento de Juan carlos Dellatorre, este gran periodista de Saladillo

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