“LAS ELECCIONES DE 1924 Y LA DEMOCRACIA RENGA”

Intendente Esteban Escarrá

Intendente Esteban Escarrá
Fotografía perteneciente a la Colección del Museo de Saladillo – Galería de los Intendentes –

La larga lucha Radical desde fines del Siglo XIX derivó en la Ley Saenz Peña, garantizando el voto secreto. Se le ponía un límite al voto cantado y a las presiones para imponer el nombre de los poderosos de turno. El famoso “usted ya votó”, la retención de libretas y otras prácticas por el estilo parecían llegar a su fin.

Esta libertad del pueblo para expresarse llevó a Hipólito Irigoyen a la presidencia en 1916 y alternando con Marcelo T de Alvear el Radicalismo se mantuvo en el poder hasta 1930.

Pero aún faltaba mucho por hacer. El voto femenino tardaría varios años en llegar, la hegemonía partidaria y la persecución a los opositores siguió presente en la vida política, incluso en el Partido Radical, que tanto había hecho por desterrarlos.

La elección de Concejales y Consejeros Escolares de 1924 en Saladillo son un claro ejemplo de la situación que describimos.

El 10 de Noviembre se realizaron las internas en el Comité de la Unión Cívica Radical, que presidía Alejandro Armendáriz. De allí resultó la lista de candidatos a Consejales, compuesta por Esteban Escarrá (Intendente en ejercicio), Francisco Bonaccio, Antonio Greiner, Zenón Ruíz, Ercilio Améndola, Francisco Ovín y Santos Elizalde. Para Consejeros Escolares fueron elegidos Santiago Cartier y Juan Laphitzborde.

Las elecciones se realizaron el día 30 y vale la pena señalar los lugares de votación, por lo distintos y en algunos casos llamativos, respecto a los actuales. Mesas 1 y 2 en la Municipalidad, Mesas 1 bis y 11 en el Registro Civil, mesas 2 bis y 12 en el Telégrafo de la Provincia,  mesas 3 y 4 en la Escuela Nº 1, mesas 5 y 6 en la Escuela Nº 18, mesas 7 y 8 en el Juzgado de Paz, mesas 9 y 10 en las Oficinas de Valuación, mesas 13 y 14 en la Oficina de Caminos, mesas 15 y 16 en el Consejo Escolar y mesa 17 en la Casa Parroquial. La gente del campo y de los pueblos del interior, debían venir a votar a Saladillo.

El escrutinio lo haría el Concejo Deliberante en sesión especial pública, resolviendo acerca de su validez o nulidad, en carácter de juez único.

De una población que superaba los 15.000 habitantes, apenas estuvieron habilitados para votar 2.232. El Radicalismo se impuso con 1680 votos, los Conservadores 392, los Socialistas 112 y hubo 48 votos en blanco.

De este modo, la lista completa de los candidatos del Radicalismo resultó electa.

La elección fue legalmente correcta y democrática, pero el bajo nivel de ciudadanos habilitados para participar, la exclusión de las mujeres y la hegemonía de un sólo Partido, hacían que todavía esa Democracia resultase renga.

Pese a la hegemonía radical, no faltaba la persecución política a los opositores. Tal es el caso, por ejemplo, del Jefe de la Estación de Del Carril, Sr Ferretti, a quien se trataba de tránsfuga y se pedía su remoción, por haber hecho campaña para los Conservadores (“La Voz de Del Carril”        , 06/12/1924).

En la década siguiente, los Conservadores devolverían con creces este tipo de actitudes.

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