“SE REALIZÓ UN NUEVO ENCUENTRO DE «HISTORIA Y MEMORIA RURAL» EN EL MUSEO”

Seminario-Taller de Historia y Memoria Rural

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En la tarde del viernes y la mañana del sábado se realizó el segundo encuentro del Seminario-Taller de Historia y Memoria Rural, que el Centro de Estudios de la Argentina Rural (CEAR), de la Universidad Nacional de Quilmes, viene realizando desde 2014 en los Museos de Saladillo y General Belgrano.

El encuentro se realizó en las salas recientemente renovadas del Museo y contó con la presencia de las Profesoras Martha Ruffini, Alejandra Salomón y Celeste De Marco.

Los temas desarrollados fueron “Ciudadanía Política”, “La Formación del Ciudadano” y “Niñez, Historia Oral y Memoria en el Agro Pampeano (1940-1960)”.

En el primero de los temas, la Profesora Martha Ruffini propuso el análisis de la construcción de la ciudadanía política en nuestro país y la visualización de algunos grupos excluidos en ese proceso de construcción.

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El concepto de “ciudadanía” que surge en el contexto ideológico de la Revolución Francesa sufre a lo largo del tiempo modificaciones que lo complementan y amplían, con la inclusión de Derechos Sociales. La participación ciudadana adquiere relevancia, por cuanto los derechos  conquistados no están garantizados sin ella. Por ejemplo, en la historia argentina, derechos conquistados fueron violados durante los gobiernos de factos. Por su parte, el Neoliberalismo redujo el concepto de ciudadanía, limitándolo al ciudadano consumidor y votante, erosionando la dimensión social.

En Argentina, la ciudadanía política, históricamente ha sido restringida. La Revolución de Mayo se produce influenciada por las ideas de la Revolución Francesa, surge con una idea de ciudadanía amplia que se fue estrechando. Al momento de sancionarse la Constitución de 1853  se busca restringir la participación de los sectores populares. Después de la experiencia rosista no se consideró que estaban dadas las condiciones para tener un gobierno de las mayorías. Se procura construir una ciudadanía “civilizada”, restringiendo la participación de la “barbarie”. Se establece lo que se denominó la “República Posible”. Un número importante de ciudadanos vota, pero no elige directamente al Presidente y Vice. Se establecen los Colegios Electorales, los que perduran hasta la modificación constitucional de 1994. Si bien la Ley Saenz Peña de 1912 significa un avance para evitar el fraude, la exclusión política continuó. Vastos segmentos de la población no adquieren la categoría de ciudadanos: los inmigrantes, los habitantes de los Territorios Nacionales y las mujeres.

La inmigración, fomentada desde el Estado, genera efectos indeseados. Las ideas anarquistas y socialistas de estos, llevan a la sanción de la Ley de Residencia y conflictos como los de la Patagonia. Ellos tienen la opción de adquirir los derechos ciudadanos, nacionalizándose argentinos.

Las mujeres (que en 1912 eran el 46,4% del padrón electoral) se encuentran subordinadas al hombre, son consideradas incapaces para el ejercicio ciudadano y se las reduce a las tareas del hogar y el cuidado de los hijos. Durante el gobierno Peronista, en 1947, se sanciona le Ley de Voto Femenino y en 1951 se realiza la primera elección en la que las mujeres votan.

Los habitantes de los Territorios Nacionales, formados por las tierras quitadas a los Pueblos Originarios a fines del siglo XIX, también quedan excluidos del ejercicio de la ciudadanía. Su situación se revierte también durante el Peronismo histórico, cuando la mayor parte de estos territorios son provincializados.

Con posterioridad a 1955, otra forma de exclusión política fue la proscripción del Peronismo.

Recién a partir de 1983 se puede decir que nuestro país ha logrado un ejercicio más pleno de la ciudadanía.

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Alejandra Salomón expuso acerca de como el Estado argentino se propuso formar a los ciudadanos ideales que aquella “Argentina Posible”, que nos explicaba Martha Ruffini, necesitaba.

En un país en el que entre el 30 y 50% de la población, eran inmigrantes, fue necesario crear la idea de identidad nacional y fortalecer el espíritu patriótico. Para ello se implementan distintos recursos tendientes a la formación del ciudadano.

Uno de ellos fue la celebración de las fechas patrias. Hasta ese momento, las celebraciones patrias tenían un carácter festivo y popular. A partir de entonces se las ritualiza y solemniza. El Estado toma el protagonismo absoluto de esos festejos y el pueblo pierde entusiasmo y se torna apático. La mayor expresión de este tipo de festejos fueron los del Centenario de la Revolución de Mayo, en 1910.

Otro elemento que contribuyó a la invención de la nación fue la educación. Se puso énfasis en la formación moral, física e intelectual de los niños. Se buscaba la formación de una elite dirigente y de un pueblo que supiera votar. Se ponía más énfasis en el deber que en los derechos del ciudadano. Se exaltan los símbolos patrios y las fiestas escolares.

Vinculado a esto se establece un panteón de héroes nacionales: Belgrano, San Martín, Moreno, Rivadavia, Sarmiento, Roca, etc. Hombres a los que se presenta como de conducta ejemplar y amor a la patria. Estos próceres son colocados en los monumentos de los espacios públicos y los nombres de las calles.

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Por último, Celeste De Marco habló sobre infancia rural en las décadas del ’40 al ’60. En ese período, como consecuencia de la crisis de los años ’30, las familias son menos numerosas y al mismo tiempo pierden su capacidad productiva. Muchos migran a la ciudad buscando mejores condiciones de vida. En este panorama, el trabajo infantil en el ámbito rural se intensifica. A nivel educativo se prepara a los niños para colaborar con sus padres en los trabajos de la tierra y a las niñas en las tareas del hogar. La mujer es presentada como el complemento del hombre en el campo.

Los niños participaban en trabajos de recolección de frutos, cuidados de animales, riegos, etc. El juego es utilizado como una forma de aprendizaje para la realización de esas tareas.

Durante el Peronismo se comienzan a tomar medidas tendientes a reivindicar los derechos de la infancia. El lema del momento es: “Los únicos privilegiados son los niños”. También se implementan programas para el cuidado de la salud. Paralelamente se da también la incorporación de libros escolares con fuertes contenidos doctrinarios del Peronismo.

En los ’60, se procura retener a las familias en el campo y se refuerza la idea de que también los niños deben trabajar, colaborando con sus familias. Se idealiza la vida en el campo presentándola como sencilla, moral y en contacto con la naturaleza.

Cada una de estas exposiciones fueron seguidas de trabajos grupales de reflexión sobre los contenidos expuestos.

El próximo encuentro de estos Seminarios-Taller de Historia y Memoria Rural se realizará en el mes de octubre y el tema a desarrollar será el del cooperativismo agrario.

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